Navantia avanza en la modernización de sus sistemas navales y de defensa con la adopción de tecnologías de código abierto de Red Hat, en un movimiento que busca responder a uno de los grandes retos del sector: garantizar la continuidad operativa y la fiabilidad de sistemas críticos diseñados para funcionar durante décadas en entornos altamente exigentes.
La compañía pública española, integrada en el grupo SEPI y con más de tres siglos de experiencia en construcción naval y sistemas de defensa, se enfrenta a un contexto marcado por la rápida evolución del hardware y del software, una combinación especialmente compleja cuando los desarrollos deben mantenerse operativos durante más de treinta años. En este escenario, Navantia ha optado por una estrategia basada en la estandarización, la abstracción tecnológica y la interoperabilidad como pilares de su transformación digital.
El enfoque adoptado busca desacoplar el software de las dependencias del hardware, permitiendo que los sistemas evolucionen sin quedar condicionados por cambios tecnológicos puntuales. Al mismo tiempo, la compañía ha trabajado para unificar entornos de desarrollo que hasta ahora operaban de forma aislada, reduciendo silos y facilitando el mantenimiento, la actualización y la gestión a largo plazo de sus plataformas.
Para ello, Navantia ha desplegado un conjunto de soluciones de Red Hat que actúan como base común para el desarrollo y la operación de sus sistemas. Red Hat OpenShift se ha convertido en la plataforma central para la gestión de aplicaciones, contenedores y cargas de trabajo virtualizadas, permitiendo operar en entornos distribuidos y complejos con mayores niveles de flexibilidad y control. Este modelo facilita el despliegue y la gestión de aplicaciones críticas tanto en entornos centralizados como en escenarios operativos descentralizados.
Red Hat Enterprise Linux actúa como sistema operativo base para consolas, máquinas virtuales y contenedores, aportando estabilidad y soporte a largo plazo. A su vez, herramientas como Red Hat Satellite permiten una gestión centralizada de sistemas y actualizaciones de seguridad, mientras que Red Hat Device Edge optimiza el despliegue y la operación de software en el edge, un aspecto clave en entornos navales y de defensa donde la conectividad no siempre está garantizada.
Uno de los aspectos más relevantes de esta arquitectura es la capacidad de operar de forma autónoma. Los equipos de despliegue pueden trabajar con herramientas portátiles e independientes, sin depender de centros de datos remotos o servicios en la nube, una condición esencial en misiones críticas. La automatización de despliegues y la recuperación de servicios refuerzan además la resiliencia operativa y reducen los tiempos de respuesta ante incidencias.
El proyecto cuenta con el apoyo de Red Hat Consulting y se encuentra en una fase avanzada de implementación. Paralelamente, Navantia está desarrollando modelos avanzados de simulación, mantenimiento predictivo y automatización, integrados en entornos colaborativos con socios estratégicos, con el objetivo de mejorar la eficiencia operativa y anticipar fallos antes de que se produzcan.
De cara a los próximos años, la compañía prevé extender este modelo a un mayor número de sistemas operativos, consolidando una base tecnológica común que facilite la innovación continua en un sector sometido a crecientes exigencias técnicas, regulatorias y operativas. En un ámbito como el de la defensa naval, donde la fiabilidad y la longevidad son críticas, la apuesta por plataformas abiertas y estandarizadas se perfila como un elemento clave para garantizar la sostenibilidad tecnológica a largo plazo.
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