El comercio internacional afronta 2026 en un contexto de transformación profunda, marcado por la evolución de los flujos globales y por un cambio estructural en la forma en que las empresas españolas abordan su crecimiento exterior. Desde FedEx, uno de los principales operadores logísticos internacionales, se percibe un escenario de oportunidades claras, pero también de fricciones operativas que condicionarán el ritmo de expansión.

Según Ian Silverton, Manging Director Ground Operations de FedEx Iberia, las empresas españolas, y especialmente las pymes, han alcanzado un grado de madurez notable en su estrategia de exportación. Ya no se limitan a vender productos fuera de sus fronteras, sino que adaptan sus canales digitales, localizan sus sitios web y ajustan sus propuestas de valor a las particularidades de cada mercado. Estados Unidos, América Latina, el Caribe y la región Asia-Pacífico se consolidan como destinos prioritarios, impulsados en gran medida por el comercio electrónico transfronterizo.

Este fenómeno no responde a una tendencia puntual. Desde FedEx apuntan a que se trata de un cambio estratégico de largo recorrido, que se acelerará a lo largo de 2026. Los grandes eventos de compras online, como Black Friday, Cyber Monday o el Día del Soltero, han dejado de ser picos estacionales para convertirse en herramientas recurrentes de captación de clientes internacionales y generación de ventas durante todo el año.

Sin embargo, este crecimiento convive con un entorno logístico cada vez más exigente. Los elevados costes operativos y la complejidad de las regulaciones aduaneras siguen siendo los principales factores de preocupación para las empresas, independientemente de su tamaño o sector. El problema ya no es la demanda, sino la capacidad de llevar los productos al mercado de forma rápida, rentable y predecible.

Desde FedEx se subraya que muchas compañías identifican la logística y la gestión aduanera como el verdadero cuello de botella de su expansión internacional. En un entorno económico más ajustado, optimizar la cadena de suministro se convierte en una condición imprescindible para mantener la competitividad sin erosionar márgenes.

Ante este escenario, la prioridad de FedEx para 2026 pasa por simplificar el comercio internacional para sus clientes, reduciendo la fricción operativa y aportando mayor visibilidad y control sobre los envíos. La compañía continuará apostando por el refuerzo de las conexiones intercontinentales, especialmente entre Asia y Europa, y por el despliegue de herramientas digitales que faciliten la gestión del transporte y la documentación, como la tramitación electrónica aduanera.

El objetivo es claro: permitir que las empresas se concentren en vender y crecer en nuevos mercados, mientras la logística deja de ser una barrera y pasa a actuar como un habilitador del crecimiento internacional. En un comercio global cada vez más complejo, contar con cadenas de suministro ágiles, inteligentes y predecibles marcará la diferencia en 2026.

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