Los resultados del primer trimestre de 2026 de DSV, el mayor transitario del mundo tras la integración de Schenker, presentan una situación que vale la pena leer con detenimiento. Los grandes números crecen con fuerza, la facturación alcanza los 9.420 millones de euros, un 74,7% más que un año antes, y el beneficio operativo sube un 31,2% hasta los 649 millones. Pero esos porcentajes tienen trampa, ya que Schenker no formaba parte de las cuentas del primer trimestre de 2025 y su incorporación infla la comparativa de forma inevitable. La lectura que importa está en otro sitio.
La división de carga aérea y marítima, que es la que más facturación aporta al grupo danés, ha visto cómo su margen operativo caía de forma sostenida trimestre a trimestre desde marzo de 2025, cuando se situaba en el 11,3%, hasta el 7,3% con el que ha cerrado este arranque de 2026. El beneficio operativo de esa división retrocede un 5% en la comparativa interanual, incluso contando ya con el negocio de Schenker. En volúmenes marítimos, los 976.000 teus gestionados en el trimestre están por debajo de los 1,073 millones del tercer trimestre de 2025 y del millón veintiún mil del cuarto, ambos ya con Schenker integrado. La tendencia, en ese segmento, es descendente.
La explicación que da la propia compañía apunta a dos factores geopolíticos. El primero es el efecto de los aranceles estadounidenses, que en el primer trimestre de 2025 generaron una anticipación de demanda que los importadores no han repetido este año, ya con mayor incertidumbre sobre hacia dónde van esas tarifas. El segundo es el conflicto en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, que según ha declarado la cúpula directiva de DSV ha tenido un efecto moderado en la actividad, obligando a reconfigurar redes de transporte y generando un constreñimiento real de capacidad aérea. Para DSV, los eventos en Irán han incrementado la presión sobre las cadenas de suministro de sus clientes.
Donde las cuentas sí mejoran es en carretera y logística, y es que la división de transporte terrestre factura 3.117 millones de euros y eleva su margen operativo del 4% al 4,3%, mientras que la división de logística escala hasta un margen del 10% desde el 7,4% de hace un año. DSV atribuye estos resultados a una política sistemática de contención de costes y mejor utilización de los espacios de almacenaje, y anuncia que mantendrá esa estrategia en los próximos trimestres.
Lo que los resultados de DSV iluminan, más allá de sus propios números, es el estado real del comercio marítimo y aéreo internacional, ya que cuando el mayor transitario del mundo ve caer su margen en esos segmentos cuatro puntos en poco más de un año, la señal no es solo corporativa. Es un indicador de que la volatilidad geopolítica tiene ya un coste operativo medible y creciente para cualquier empresa que mueva mercancía entre continentes, independientemente de su tamaño.
Carlos Zubialde
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