El Observatorio permanente de la morosidad en el transporte por carretera, que elabora mensualmente Fenadismer en colaboración con la Fundación Quijote para el Transporte, ha registrado en marzo de 2026 un repunte en los plazos medios de pago que interrumpe la tendencia positiva que había marcado el ejercicio anterior. La media se sitúa en 56 días, dos más que en febrero, con un 45% de los clientes de los transportistas pagando todavía por encima de los límites legales, también dos puntos más que el mes anterior.

El dato hay que ponerlo en contexto para entender su alcance real. Durante 2025, por primera vez en toda la serie histórica del Observatorio, hubo varios meses en que la media de plazos de pago se situó por debajo del techo legal de 60 días que fija la legislación sobre morosidad, según cifras del propio organismo. Ese hito, que el sector había tardado años en alcanzar partiendo de los 83 días de media que se registraban en 2021 cuando entró en vigor el régimen sancionador, ahora encuentra su primer tropiezo.

El retroceso de marzo no es dramático en términos absolutos, ya que 56 días sigue siendo un resultado sensiblemente mejor que los de cualquier año previo a 2025, pero la dirección del movimiento sí es importante. En un sector con márgenes muy ajustados y alta dependencia del circulante, cada día de más en el cobro tiene un coste financiero directo, especialmente para pymes y autónomos que no tienen capacidad para absorber desfases de tesorería con la misma holgura que un operador grande.

La estructura de los incumplimientos en marzo también merece lectura detenida. Del 45% de empresas que pagaron fuera de plazo, el 73% lo hizo en la franja entre 60 y 90 días, es decir, incumpliendo la ley pero de forma leve. En el extremo opuesto, todavía hay un 7% de empresas que paga a más de 120 días, una morosidad grave que el régimen sancionador no ha conseguido erradicar del todo.

En cuanto a los medios de pago utilizados, la transferencia sigue siendo el instrumento dominante con un 68% de uso, seguida del confirming con un 27%, el pagaré con un 5% y el cheque con menos del 1%. La prevalencia del confirming en casi tres de cada diez operaciones es un dato que el sector observa con atención, ya que este instrumento traslada el control del plazo efectivo de cobro al banco que gestiona la operación, con los costes financieros que eso implica para el transportista.

Desde Fenadismer valoran positivamente la evolución acumulada de los últimos años y reclaman que los servicios de Inspección de Transporte, tanto estatal como autonómica, mantengan su actividad en este ámbito porque, según señalan, la mejora registrada desde 2021 se explica en gran medida por esa presión inspectora.

Carlos Zubialde

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