Telefónica lleva meses preparando la salida de Zeleris, su filial de logística y distribución, y todo apunta a que el proceso entra ahora en su tramo decisivo. Dos grupos han presentado ofertas vinculantes: OnTime Logística Integral y CTDI Spain, con un precio de mercado que ronda los 130 millones de euros y más de 1.200 empleados en el perímetro de la operación. Son las condiciones conocidas, las que cotizan en titulares. Pero la operación tiene más capas de las que aparenta.

Zeleris no es una empresa de mensajería al uso, algo que conviene tener presente antes de analizar quién se queda con ella. Constituida hace 27 años bajo la marca Aeris, opera en 220 países y tiene presencia en más de 8.300 localidades. Su cartera de clientes incluye a Movistar como cuenta principal, con distribución de móviles, accesorios y tarjetas SIM, pero también a K-Tuin, distribuidor oficial de Apple, y al Grupo SM en el segmento editorial. Es un operador especializado, con un perfil muy concreto, que cubre la última milla con red propia y colaboradores hasta alcanzar el 98% del territorio nacional. El dato no es menor: esa capilaridad cuesta años y dinero construirla.

El perfil de los dos candidatos que encabezan el proceso dice mucho sobre qué tipo de activo es Zeleris. OnTime lleva 30 años operando en transporte y logística integral en la Península Ibérica y Marruecos, y su posible absorción de Zeleris abriría una revisión de la CNMC por posición de dominio, lo que da una idea del peso combinado que tendría la resultante. CTDI Spain, por su parte, es filial de una multinacional estadounidense especializada en logística de telecomunicaciones, con Vodafone entre sus clientes en España, lo que convierte la adquisición en una extensión estratégica de su negocio más que en una apuesta por diversificación. En ambos casos, la compra no sería una operación oportunista: hay encaje industrial detrás.

Lo que también hay detrás es el contexto de desinversiones de Telefónica, que en el último año y medio ha colocado media docena de filiales en Latinoamérica. La lógica es la de una compañía que limpia su perímetro de activos no estratégicos para concentrar recursos en su negocio principal. Zeleris, por buena que sea su operativa, no encaja en ese foco. Para quien la compre, en cambio, sí puede encajar.

Para el sector logístico español, la operación es relevante más allá del precio. El mercado de la distribución especializada lleva años fragmentado, con muchos operadores medianos compitiendo por cuentas grandes sin masa crítica suficiente para sostener la inversión tecnológica y la cobertura que los cargadores empiezan a exigir. Una operación de este tamaño, si cierra bien, puede reorganizar ese mapa, ya sea por concentración directa o por el efecto que genera en terceros que empiecen a moverse.

Quedan semanas para conocer el desenlace. Lo relevante no es solo quién paga más, sino qué capacidad real tiene el comprador para mantener y desarrollar una red que, hasta ahora, dependía del paraguas de una teleco.

Carlos Zubialde

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