La Autoridad Portuaria de Tarragona adjudicó el pasado 28 de mayo la concesión para construir y explotar la nueva terminal polivalente del Muelle de Andalucía a la alianza formada por el grupo chino Cosco y el operador argentino PTP Group, según comunicó el propio enclave portuario. La concesión se extiende por un periodo de 50 años y abarca una superficie total de más de 510.000 metros cuadrados, con la particularidad de que incluye también la terminal ferroviaria de La Boella, integrada en el recinto portuario.
La inversión comprometida por ambos grupos asciende a 116,8 millones de euros, según han declarado las propias compañías. La joint venture que gestionará el proyecto quedará integrada en un 51% por Rapport Investment Ltd, filial de Cosco Shipping Ports y de Cosco Shipping Bulk, y en un 49% por PTP Ibérica. La adjudicación formal de la concesión está supeditada a la constitución de esa sociedad conjunta y a la firma del contrato con la Autoridad Portuaria conforme a la legislación española. La operativa podría arrancar a finales de 2026, mientras que los trabajos de construcción para ampliar la capacidad de la terminal se desarrollarán entre 2027 y 2028, con la previsión de que la instalación esté plenamente operativa a finales de ese año. La capacidad máxima estimada de la terminal es de 680.000 TEUs, según ha informado la propia Autoridad Portuaria.
La terminal se organizará en zonas diferenciadas para contenedores, mercancía general, vehículos y logística de cadena de frío. El proyecto prevé la creación de unos 150 puestos de trabajo directos en una primera fase y hasta 180 empleos directos una vez alcanzada la plena capacidad operativa, según las mismas fuentes.
El papel de cada socio en la operación está delimitado. Cosco Shipping Ports aportará su red global de terminales, que abarca actualmente 40 puertos en todo el mundo, entre ellos Valencia y Bilbao, además de la cuarta posición entre las principales navieras por volumen a escala global. PTP Group contribuirá con su experiencia en tráficos multipropósito y con sus posiciones portuarias en Sudamérica, lo que permitirá conectar Tarragona directamente con flujos de carga procedentes tanto de Asia como de América Latina.
La integración ferroviaria es uno de los elementos centrales del proyecto. La terminal de La Boella funcionará como extensión ferroportuaria de la terminal polivalente, con conexiones planificadas a plataformas logísticas del hinterland peninsular como Guadalajara-Marchamalo, Plaza en Zaragoza y Platea en Teruel. El presidente del Puerto de Tarragona, Santi Castellà, señaló durante la presentación del proyecto que el interés de ambos grupos logísticos en la terminal no habría sido posible sin la inminente llegada del Corredor Mediterráneo a la rada tarraconense, según sus propias declaraciones recogidas en el acto público de presentación. La consellera de la Generalitat, Sílvia Paneque, también estuvo presente en el acto y destacó la dimensión intermodal de la operación.
La operación convierte a Tarragona en el nodo de referencia en el Mediterráneo occidental para el grupo chino, que utilizará el puerto catalán como punto de descarga y redistribución de mercancías procedentes de Asia y Sudamérica hacia otros destinos mediterráneos y el interior peninsular, según ha trasladado la propia compañía.
Carlos Zubialde
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