El transporte pesado de mercancías por carretera en España lleva años mostrando una aparente estabilidad si hablamos sobre las compañías que componen el sector. El número total de empresas se ha mantenido prácticamente congelado en torno a las 58.000 compañías durante los últimos cinco años. Sin embargo, bajo esa cifra estable se está produciendo una transformación silenciosa que cambia la estructura real del mercado.
El cambio no está en cuántas empresas hay, sino en su tamaño, y es que los tramos de empresas más pequeñas, especialmente aquellas con flotas de entre dos y cinco camiones, se han reducido de forma progresiva en este periodo. Mientras tanto, todas las categorías de empresas a partir de seis vehículos han crecido de manera constante.
Los datos muestran con claridad esa evolución. Las empresas con entre 6 y 10 camiones han aumentado en 242 compañías, lo que supone un crecimiento del 4,6 %. En el tramo de 11 a 20 vehículos, el incremento ha sido mucho más visible, con 501 empresas más, un 17,6 % de aumento.
A medida que se sube en el tamaño de las flotas, el crecimiento es todavía más pronunciado. Las empresas con entre 21 y 40 camiones han aumentado en 413 compañías estos últimos 5 años, lo que representa un incremento del 34,1 %. En el segmento de 41 a 60 vehículos, el aumento ha sido de 105 empresas, un 37,2 %, mientras que en el grupo de más de 60 camiones el crecimiento alcanza las 121 compañías, con una subida del 39,3 %.
El resultado de esta evolución es claro: el transporte español está experimentando un salto de escala, el tamaño de las empresas aumenta, dejando un poco atrás la histórica atomización del sector. Sin que el número total de operadores haya variado significativamente, el tamaño medio de las empresas ha aumentado de forma sostenida.
De hecho, la media de camiones por empresa ha alcanzado su máximo histórico y ha superado por primera vez la barrera de los cinco vehículos por compañía. Este cambio tiene implicaciones importantes para el funcionamiento del sector, como decíamos; en un mercado tradicionalmente muy atomizado, el crecimiento del tamaño empresarial suele traducirse en que estas empresas tienen mejores estructuras organizativas, mayor capacidad de planificación y más recursos para afrontar inversiones.
Para muchas empresas, ampliar la flota se ha convertido en una respuesta lógica a un entorno operativo cada vez más exigente, la presión de los costes, las exigencias regulatorias, la digitalización o la necesidad de renovar vehículos obligan a operar con estructuras más sólidas, y crecer es el camino elegido, sea de forma orgánica, sea mediante adquisiciones.
Esto no significa que el transporte español esté dejando de ser un sector de pymes, que lo sigue siendo pese a estos avances. La fragmentación y la atomización siguen siendo una característica estructural del mercado del transporte en España. Sin embargo, los datos apuntan a una tendencia clara: muchas compañías están creciendo poco a poco para ganar estabilidad y capacidad operativa.
Carlos Zubialde
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