Europa suele subestimar los cambios cuando llegan de forma silenciosa, y luego las prisas terminan siendo el sello para ponerse en funcionamiento. La entrega fuera del domicilio es uno de ellos. Hoy el continente cuenta con alrededor de 200.000 taquillas inteligentes y puntos automatizados, una cifra que a menudo se percibe como elevada (no hay datos oficiales, pero se estima que en España hay unas 15.000 taquillas). Sin embargo, los datos apuntan a que esta infraestructura es claramente insuficiente para el volumen de comercio electrónico que se avecina.
Actualmente, la entrega OOH mueve en Europa unos 2.000 millones de paquetes al año, de un total cercano a los 17.000 millones de envíos B2C y C2X. Es decir, apenas un 10-12% del mercado. A partir de este punto de partida, distintas consultoras han modelizado cinco posibles escenarios de evolución hasta 2030. Ninguno de ellos es irrelevante, todos son potenciales posibles escenarios. Y ojo, ninguno cuestiona el crecimiento del OOH.
El primer escenario se apoya en la preferencia del consumidor. Las encuestas muestran que cerca del 35% de los europeos prefiere recibir sus pedidos fuera del domicilio. Si la demanda real alcanzara ese nivel de preferencia, el volumen de envíos OOH se dispararía hasta los 8.500 millones de paquetes anuales. Esto supondría multiplicar por cuatro el mercado actual y obligaría a desplegar más de 600.000 nuevas taquillas en toda Europa.
El segundo escenario toma como referencia a los mercados que ya avanzan más rápido, como Polonia, los países bálticos o los nórdicos. Si el resto de Europa replicara ese ritmo de adopción, el volumen alcanzaría los 6.900 millones de envíos OOH, lo que exigiría más de 400.000 nuevas taquillas adicionales. No sería una revolución súbita, sino una convergencia progresiva hacia los líderes actuales.
El tercer escenario plantea una convergencia total. En él, todos los países europeos alcanzarían los niveles de penetración OOH que hoy presentan los mercados más avanzados. El resultado sería un mercado de 10.500 millones de paquetes fuera del domicilio, casi cinco veces el volumen actual, y la necesidad de instalar más de 800.000 nuevos lockers. Es el escenario más ambicioso, pero también el que mejor encaja con una Europa que aspire a una última milla eficiente y sostenible.
El cuarto escenario es más conservador. No contempla aceleraciones ni cambios estructurales, simplemente prolonga la tendencia actual. Aun así, el mercado crecería hasta los 4.500 millones de envíos OOH en 2030. Incluso en este caso, Europa necesitaría más de 200.000 nuevas taquillas para absorber la demanda.
El quinto y último escenario es el más prudente de todos. El crecimiento se modera y la entrega fuera del domicilio se limita a acompañar el ritmo del ecommerce, sin ganar cuota significativa. Incluso bajo esta hipótesis, el volumen alcanzaría los 3.600 millones de paquetes, lo que obligaría a desplegar al menos 150.000 nuevas taquillas adicionales.
La conclusión es incómoda para quien todavía duda. En todos los escenarios, sin excepción, la entrega OOH crece de forma relevante. Incluso en el peor de ellos, el mercado se duplica. Por eso el debate real ya no es si los lockers van a crecer, sino a qué velocidad Europa pasará del 12% actual al 15%, al 30% o incluso al 40% de cuota en apenas cinco años.
Entre 200.000 y 800.000 nuevas taquillas tendrán que construirse. La pregunta no es técnica ni operativa. Es estratégica. Quién las despliegue, cómo se integren en las ciudades y bajo qué modelo de control determinará buena parte del futuro de la última milla europea. Y esta vez, no habrá mucho margen para improvisar.
Carlos Zubialde
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