El balance provisional de siniestralidad vial correspondiente a 2025 confirma una evolución positiva en términos globales, aunque con matices relevantes para el transporte profesional. Según los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), el año se cerró con 1.119 personas fallecidas en siniestros de tráfico en vías interurbanas, 35 menos que en 2024, lo que supone un descenso del 3 % y sitúa a 2025 como uno de los ejercicios con menor mortalidad desde que existen registros.
Este resultado se produce, además, en un contexto de fuerte incremento de la movilidad donde los desplazamientos de largo recorrido crecieron un 3,39 % respecto al año anterior, alcanzando un máximo histórico de 478,56 millones de movimientos. Pese a ello, la tasa de siniestros mortales por millón de desplazamientos descendió hasta 2,1, el valor más bajo de toda la serie histórica, lo que apunta a una mejora estructural del riesgo vial.
Sin embargo, el análisis detallado de los datos sigue evidenciando desafíos persistentes año tras año. Tres de cada cuatro víctimas mortales se concentran en carreteras secundarias, donde las condiciones de la vía y la convivencia de distintos tipos de tráfico continúan siendo factores de riesgo. La salida de vía se mantiene como el tipo de accidente más letal, concentrando el 43 % de los fallecidos, mientras que los usuarios vulnerables representan el 40 % del total de víctimas.
En lo que respecta a los vehículos profesionales, la evolución no ha sido homogénea. La siniestralidad asociada a las furgonetas ha descendido de forma significativa en 2025, con 55 personas fallecidas, frente a las 77 registradas el año anterior. El dato devuelve esta tipología de vehículo a niveles más acordes con la tendencia de los últimos años, lo que refuerza la idea de que el repunte de 2024 fue un episodio puntual y no una dinámica sostenida. Aun así, el peso de las furgonetas en la movilidad laboral sigue situándolas como un elemento clave en cualquier estrategia de seguridad vial.
El comportamiento de los camiones ha sido distinto. En 2025 se ha registrado un aumento de la mortalidad tanto en los vehículos de hasta 3.500 kilos como en los de mayor tonelaje. En el primer caso, los fallecidos ascendieron a 17, la cifra más elevada de la década, mientras que en los camiones de más de 3.500 kilos se contabilizaron 41 víctimas mortales, un 17 % más que en 2024.
En conjunto, los accidentes mortales con camiones se saldaron con 58 fallecidos, lo que supone un incremento cercano al 29 % respecto al año anterior y rompe la tendencia descendente observada en 2023 y 2024. Estos datos vuelven a poner el foco sobre la seguridad en el transporte pesado, un ámbito especialmente expuesto a factores como la fatiga, las largas distancias, la presión operativa y la convivencia con otros usuarios en carreteras convencionales.
El balance de 2025 confirma así una mejora global de la seguridad vial, pero también subraya la necesidad de mantener una atención específica sobre el transporte profesional por carretera, donde la evolución de la siniestralidad no siempre acompaña al conjunto del sistema.
Carlos Zubialde
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