La imagen de los repartidores y las inconfundibles furgonetas de Amazon recorriendo calles y barrios podría tener los días contados en España, por lo menos, tal y como se pueden ver en la actualidad. Los movimientos que se aprecian en los últimos meses, hacen ver que la multinacional avanza en un cambio de su modelo de última milla con un planteamiento claro: que sean los comercios locales los que asuman la entrega final de los pedidos en cada barrio, reduciendo al mínimo los desplazamientos y la presencia directa de su flota.
La entrega fuera de domicilio, el famoso OOH es algo que la compañía ya ha puesto en marcha dentro de un proceso de implantación progresiva de este sistema en todo el territorio nacional, apoyándose en empresas subcontratadas para identificar y captar miles de pequeños establecimientos que actúen como “comercios colaboradores”. Esto es algo que no es nuevo, hace ya más de un año que en informacionlogistica.com detallamos el servicio "Amazon Hub Delivery", por lo que estaríamos ante una nueva fase de ese proyecto.
El despliegue se está realizando por códigos postales, de forma que cada comercio se encargue de una zona muy concreta y de un volumen medio cercano a los 30 paquetes diarios, con reparto de lunes a sábado y recorridos cortos, siguiendo la línea de lo que ya se publicó en su momento. El nuevo modelo redefine por completo el papel de los repartidores de Amazon, porque en lugar de realizar decenas o cientos de entregas puerta a puerta, su función se limitaría principalmente al transporte de paquetes desde los centros logísticos hasta estos puntos de distribución de proximidad. Una operativa mucho más sencilla, que reduce tiempos improductivos, kilómetros recorridos y necesidad de flota, y que permite a la empresa optimizar de forma drástica sus costes en la última milla.
Este modelo es muy similar al que otras compañías de transporte están también empujando en España con sus puntos de conveniencia, pero la diferencia estaría en que Amazon no solo quiere ofrecer que el destinatario recoja en un punto de conveniencia suyo, sino que desde ese mismo comercio, se haga la distribución cercana a su tienda, en sustitución del mensajero.
Por eso, Amazon no contempla que estos nuevos repartidores sean profesionales dedicados en exclusiva. Al contrario, el acuerdo está dirigido a comercios ya establecidos y en funcionamiento, que integren esta actividad como un complemento a su negocio principal. La retribución prevista ronda los 0,80 euros por paquete entregado, lo que en entornos urbanos puede traducirse en algo más de 600 euros mensuales, con importes ligeramente superiores en zonas rurales.
Este sistema no sustituye a los actuales puntos de recogida, como ya detallamos, que seguirán operando como hasta ahora. El cliente final mantendrá la posibilidad de elegir entre recibir el pedido en su domicilio o recogerlo en un establecimiento habilitado. Incluso algunos puntos de recogida podrían evolucionar hacia este nuevo rol de reparto domiciliario, ampliando su participación dentro del ecosistema logístico de la plataforma.
Desde el punto de vista estratégico, el movimiento es especialmente relevante porque la externalización de la última milla permite a Amazon reducir de forma significativa su exposición a conflictos laborales, como los vividos recientemente en algunos centros logísticos en momentos de alta demanda, coincidiendo con campañas clave como el Black Friday o la Navidad. Al mismo tiempo, traslada parte del riesgo operativo a terceros y gana flexibilidad en la gestión de picos de actividad.
Pero el impacto va más allá del ahorro económico que puede suponerle, y es que el modelo refuerza una tendencia creciente en el e-commerce: la descentralización del reparto urbano y la utilización del comercio local como nodo o plataforma logística de proximidad. Una solución que, sobre el papel, reduce tráfico, emisiones y tiempos de entrega, pero que también plantea interrogantes sobre la carga operativa que asumirán estos pequeños negocios y las condiciones reales en las que se prestará el servicio, cuestión que esta última campaña ha sido realmente llamativo en algunas redes, y de la que nos hicimos eco también en informacionlogistica.com
La apuesta de Amazon por los comercios de barrio como protagonistas de la última milla no es un ajuste menor, estamos ante un cambio estructural que anticipa cómo las grandes plataformas están rediseñando sus cadenas de distribución, minimizando activos propios, redistribuyendo responsabilidades y transformando el papel tradicional del repartidor, figura cada vez más difícil de incorporar por la alta carga de trabajo y una galopante precariedad.
¿Estamos ante un nuevo movimiento que marcará el futuro del reparto urbano en España? El tiempo nos lo dirá.
Carlos Zubialde
contacto@informacionlogistica.com






