Que algo sea barato o caro, depende siempre desde donde abordemos ese precio; si somos el que hace la venta, el precio, siempre, nos parecerá barato, pero si lo compramos, siempre será un precio caro.

El precio es el elemento primordial en muchos sectores e industrias, diríamos que en casi todas, pero hay algunas, como lo es el transporte, donde su peso es mucho mayor.

Históricamente, frente a un comprador que unifica los servicios, el elemento diferenciador para quien compra solo es el precio, aunque sepa claramente que no es así. Pero si no lo demuestra, piensa que sale perdiendo en esa partida de póquer que parece una negociación.

Hemos llegado a puntos donde quien compra, sabe que lo está haciendo en un límite a la baja, pero aun así, sigue presionando a la baja. Los tender y concursos similares son un reflejo perfecto de estas situaciones.

Es incluso llamativo, como muchos compradores de transporte, maldicen lo más barrido cuando acuden a la estación de servicio para repostar su vehículo, por el alto precio del combustible, pero cuando llega a su puesto de trabajo, se dedica a reducir a sus proveedores el precio de los servicios, olvidando ese precio que de tan mal humor le puso.

¿Qué peso tiene el combustible para el transporte?

Lo puedes ver tu mismo:

Estos datos son los que ofrece el Ministerio de Transporte (MITMA), dentro de su observatorio de costes. Como puedes ver, entre julio y septiembre del 2023, el combustible supone el 33% del coste de un vehículo para una empresa de transporte.

No es cuestión de reprochar nada, solo que si eres comprador de transporte, tengas en cuenta los costes que asumen tus proveedores, que ojo, como sigamos así, cada vez serán menos en el futuro.

Carlos Zubialde

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