Por segundo año consecutivo, Volvo Trucks ha cerrado el ejercicio como primer fabricante de camiones pesados en Europa. En 2025, la marca alcanzó una cuota de mercado del 19%, mejorando el 17,9% del año anterior, en un contexto marcado por la contención de la demanda, el aumento de costes y una mayor presión sobre la eficiencia operativa de las flotas.
El liderazgo se apoya en un comportamiento sólido en mercados clave para el transporte de larga distancia y la logística internacional. Reino Unido, Francia, Polonia, Alemania, Lituania y España concentraron el mayor volumen de matriculaciones de la marca, lo que confirma su peso en los principales corredores europeos. No se trata solo de volumen, sino de una presencia relevante en países donde la competencia es alta y las decisiones de compra están cada vez más condicionadas por el coste total de operación.
El avance de Volvo no puede entenderse sin el papel que ha jugado su gama de larga distancia. El FH Aero se ha convertido en uno de los modelos más demandados del año, con cerca de 33.000 pedidos en Europa. Su propuesta se centra en mejoras aerodinámicas y en la incorporación de tecnologías orientadas a reducir el consumo, como los retrovisores por cámara, que permiten un ahorro de combustible de hasta un 7% frente a la versión anterior. En un entorno de márgenes ajustados, este tipo de mejoras tiene un impacto directo en la cuenta de resultados de las empresas de transporte.
Más allá del producto concreto, el dato refleja una tendencia clara del mercado. Los transportistas priorizan vehículos que permitan reducir costes operativos sin añadir complejidad innecesaria a la explotación diaria. La eficiencia ya no es un argumento comercial, es un criterio de supervivencia, especialmente en operaciones de larga distancia donde cada décima de consumo cuenta.
A escala global, Volvo Trucks mantiene posiciones de liderazgo o segunda marca más vendida en alrededor de 30 países. Este dato refuerza su capacidad de adaptación a distintos marcos regulatorios y operativos, aunque también pone de relieve un reto compartido por todo el sector: sostener el crecimiento comercial mientras se avanza en la transición tecnológica.
La estrategia de la marca en materia de descarbonización se articula en torno a varias tecnologías en paralelo. Vehículos eléctricos de batería, soluciones basadas en pila de combustible y motores de combustión preparados para operar con combustibles renovables forman parte de un enfoque que busca adaptarse a realidades muy distintas según el tipo de ruta, la infraestructura disponible y el perfil del cliente. No hay una única solución válida para todo el transporte pesado, y el mercado empieza a asumirlo con mayor realismo.
El liderazgo de Volvo en 2025 no es solo una cuestión de cuota de mercado. Es también un reflejo de cómo el transporte pesado europeo está premiando propuestas que combinan fiabilidad, eficiencia y una transición energética pragmática. En un sector cada vez más presionado por los costes y la regulación, mantenerse en cabeza exige algo más que vender camiones: exige encajar con la operativa real de las flotas.
Carlos Zubialde
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