Intentar entregar el máximo de envíos con el menor coste continúa siendo una máxima para las empresas de transporte que realizan la distribución de última milla; por eso, se pone el ojo en una logística urbana que sigue buscando espacios donde integrarse en la rutina diaria de las ciudades. En Madrid, uno de esos espacios será ahora el Metro, en concreto la Línea 3 del suburbano, que ha comenzado a incorporar taquillas inteligentes dentro del proyecto Metropaq, una iniciativa que introduce la recogida de paquetes dentro de la red de transporte público y que conecta directamente la movilidad urbana con la distribución de última milla.
El sistema contempla la instalación de 57 taquillas inteligentes distribuidas en las 19 estaciones de la línea, con tres terminales de distintos tamaños en cada una de ellas. El corredor conecta Moncloa con El Casar atravesando barrios residenciales, zonas de actividad económica y algunos de los principales nodos del centro de Madrid. Según las previsiones del proyecto, esta infraestructura permitirá gestionar más de 3.000 bultos diarios dentro del propio eje ferroviario.
La iniciativa supone un cambio en la forma de organizar parte de la distribución urbana, siendo esta la primera parte de esa iniciativa. Las estaciones de metro pasan a funcionar como puntos logísticos donde los usuarios pueden recoger paquetes durante su trayecto habitual. La red estará disponible durante todo el horario del suburbano, entre las 6:00 y la 1:30 horas, los 365 días del año. La recogida se realizará mediante un código QR que permitirá abrir la taquilla de forma automática.
El proyecto cuenta con la participación de operadores de paquetería como Amazon, GLS y SEUR, que integrarán sus servicios en estas taquillas. La previsión es que los primeros sistemas comiencen a operar a mediados de marzo y que el despliegue completo esté plenamente operativo durante el mes de abril de este mismo año 2026.
Desde el punto de vista operativo, el objetivo es concentrar entregas en puntos de paso masivo y reducir parte de la distribución puerta a puerta. El Metro de Madrid sostiene que esta red permitirá retirar miles de paquetes diarios sin interferir en la actividad del transporte ferroviario ni alterar la frecuencia de los trenes.
La iniciativa también busca aliviar la presión que soporta la distribución urbana en superficie. Según los cálculos de la Comunidad de Madrid, el uso de estas taquillas podría reducir más de 50.000 kilómetros diarios de recorridos de reparto en la ciudad. Al trasladar parte del flujo logístico al subsuelo, el proyecto pretende disminuir la presencia de vehículos de reparto en la calle y aprovechar la infraestructura del metro como un nuevo nodo dentro de la red logística urbana.
Para los usuarios del transporte público, el sistema introduce una función adicional en la red: la posibilidad de recoger envíos durante los desplazamientos cotidianos. Al mismo tiempo, los ingresos generados por este servicio se destinarán a la mejora del propio Metro, según ha indicado el Ejecutivo regional, que plantea esta iniciativa como una vía para diversificar la actividad del suburbano.
El despliegue en la Línea 3 forma parte de una estrategia más amplia. Metropaq ya había iniciado una primera fase piloto en MetroSur, concretamente en la Línea 12, donde el sistema de transporte de mercancías comenzó a operar el pasado 28 de noviembre. En esa prueba inicial se han movido más de 85.000 paquetes.
Durante esa fase piloto, un tren recoge la carga en estaciones como Alcorcón Central y El Bercial en una franja de menor demanda de viajeros, entre las 20:00 y las 21:00 horas, para trasladarla posteriormente al depósito de Loranca, donde se completa el proceso logístico antes de la entrega final.
El siguiente paso será extender progresivamente este modelo a otras líneas del metro madrileño. La lógica detrás del proyecto responde a una tendencia cada vez más visible en las grandes ciudades europeas: utilizar infraestructuras existentes para reorganizar la distribución urbana y absorber parte del crecimiento del comercio electrónico sin aumentar la presión sobre el tráfico en superficie.
La cuestión de fondo no es solo dónde se recogen los paquetes, sino cómo se reorganiza la logística en ciudades cada vez más densas. Si la distribución quiere seguir creciendo sin saturar el espacio urbano, probablemente tendrá que acercarse cada vez más a los lugares por los que la ciudad ya se mueve cada día, entendiendo que la entrega a domicilio pasará posiblemente a ser considerado como un servicio premium, en lugar del actual, enfocado casi como un commodity.
Carlos Zubialde
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