FedEx prevé cerrar la compra de InPost en la segunda mitad de 2026, una operación que, más allá del movimiento corporativo, apunta directamente a la última milla europea. La compañía estadounidense ha confirmado que el proceso avanza en la fase habitual de revisión regulatoria y que la oferta pública de adquisición podría ponerse en marcha en el segundo trimestre, con la intención de completar la transacción antes de final de año. La operación, articulada a través de un consorcio con varios inversores, se plantea además con impacto positivo en resultados desde el primer ejercicio, lo que revela el peso estratégico que FedEx otorga a la red de InPost.

El interés de FedEx por la compañía comprada no es una casualidad, InPost ha construido en los últimos años una de las infraestructuras de entrega fuera del hogar más extensas de Europa, apoyada en el crecimiento del comercio electrónico y en un modelo operativo que reduce el coste de la última milla. FedEx, tradicionalmente fuerte en transporte internacional y servicios exprés, encuentra en esta red una vía para reforzar su presencia en el segmento B2C europeo, donde la eficiencia de la entrega final se ha convertido en un factor competitivo decisivo.

Los resultados de InPost en 2025 explican el atractivo de la operación para FedEx, y es que el grupo gestionó 1.360 millones de paquetes, un 25% más que el año anterior, mientras los ingresos alcanzaron los 3.500 millones de euros, con un crecimiento del 34%. Este avance se apoyó en el despliegue de lockers y puntos de conveniencia, que ya superan los 61.000 en Europa, consolidando el modelo out of home como alternativa operativa frente a la entrega domiciliaria tradicional.

Más allá del volumen, el crecimiento se ha sustentado en la integración de adquisiciones y en el refuerzo de mercados clave. Polonia continúa siendo el núcleo de rentabilidad del grupo, mientras Reino Unido e Irlanda han multiplicado actividad tras la integración de Yodel y Menzies. La Eurozona también ha incrementado volúmenes, impulsada por el comercio electrónico y por el peso creciente del segmento B2C.

Iberia se ha convertido en uno de los focos operativos más relevantes dentro de esta expansión, y es que el mercado español es muy activo en el ámbito del transporte y las ventas ecommerce. La integración de Sending ha permitido a InPost combinar reparto domiciliario con su red de lockers y puntos de recogida, configurando un modelo híbrido que amplía cobertura y flexibilidad. A esto se suma la puesta en marcha de un nuevo hub en San Fernando de Henares, con capacidad para procesar 20.000 paquetes por hora, duplicando la capacidad anterior y anticipando un aumento sostenido de volúmenes.

Durante la última campaña de peak season, InPost gestionó 22 millones de paquetes en Iberia, donde ya dispone de más de 13.000 Punto Pack y 4.000 lockers. Son cifras que reflejan no solo crecimiento, sino también una transformación del modelo operativo de la última milla, cada vez más orientado a la consolidación de entregas y a la reducción de costes unitarios.

La integración o compra de FedEx introduce una nueva variable en el mercado europeo, con la llegada de un jugador de primera división. La combinación de la red internacional de la compañía estadounidense con la infraestructura de entrega fuera del hogar de InPost podría acelerar la consolidación del sector y presionar a otros operadores a reforzar sus propias redes. Al mismo tiempo, plantea interrogantes sobre cómo evolucionará el equilibrio entre reparto domiciliario y recogida en puntos automatizados, que están tomando un empuje muy significatgivo en los últimos años.

Para cargadores y clientes, el movimiento anticipa un escenario con más capacidad y potencialmente mayor eficiencia, pero también con una competencia más concentrada, con lo que ello puede significar en recursos y precios. La última milla europea sigue evolucionando hacia modelos cada vez más industrializados, donde la red y la densidad operativa pesan más que la capilaridad tradicional, y donde las decisiones corporativas empiezan a tener un impacto directo en cómo se entregan los paquetes en cada ciudad.

Carlos Zubialde

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