La compañía estadounidense Amazon ha anunciado la apertura de ZAZ8, su primer Distribution Center en España, ubicado en el polígono industrial Centrovía, en La Muela, Zaragoza, con una inversión de 100 millones de euros y previsión de arranque operativo en septiembre de este año. No es una ampliación más dentro de su red logística nacional, sino una figura nueva: un centro especializado en productos de alta rotación que introduce una capa intermedia entre el almacén central y el punto de entrega.
La diferencia con un centro de fulfillment convencional está en la lógica de negocio, ya que este nuevo centro tiene como objetivo el almacenamiento estratégico de los artículos más demandados, como toallitas de bebé, leche en polvo o complementos alimenticios, garantizando un flujo constante de inventario hacia el resto de centros logísticos del país. Dicho de otro modo, este Distribution Center no despacha pedidos al consumidor final: alimenta a otros nodos de la red para que lo hagan más rápido. Es una apuesta por acortar los plazos sin necesidad de multiplicar los puntos de entrega directa.
La elección de Zaragoza no es una casualidad, porque este centro es el cuarto de Amazon en la ciudad, donde ya opera un Inbound Cross Dock, un centro Amazon Fresh y una estación logística. De esta forma, Aragón se consolida como nodo vertebrador de la logística de la compañía en España, algo que el propio gobierno regional no ha dudado en subrayar ante la noticia. Lo que resulta más relevante desde una perspectiva sectorial es la confirmación de una tendencia que muchos operadores llevan años anticipando: la descentralización del inventario como fórmula para ganar velocidad sin engordar la última milla, altametne tensionada.
En 2025, Amazon registró en España el año con entregas más rápidas de su historia, con más de 190 millones de artículos entregados el mismo día o al día siguiente, según sus propias cifras. Este dato viene a reforzar la necesidad de tener un almacén intermedio como el proyectado en Zaragoza. Sostener ese ritmo a escala requiere resolver el problema del inventario antes de que llegue el pedido, no después, que suele ser una alternativa común pero cada vez menos posible por la saturación de las redes de reparto.
Para el sector logístico español, la lectura tiene varias capas que hay que reseñar. La primera es puramente operativa: un hub de estas características genera demanda de transporte regular y previsible entre nodos, lo que puede ser atractivo para operadores de transporte interregional con capacidad para comprometerse en flujos constantes (los actuales proveedores de Amazon estarán seguro con el ojo puesto en esas nuevas rutas que se generen). La segunda es más estructural, porque refuerza el modelo de red densa que Amazon lleva años construyendo en España, y que presiona al resto de grandes operadores a repensar su propia arquitectura de distribución.
El centro prevé alcanzar las 600 personas empleadas en un plazo de tres años, con salarios de entrada superiores a 1.600 euros mensuales en puestos operativos sin experiencia requerida, según ha declarado la propia compañía Las cifras de empleo tienen un muy alto impacto local, pero lo que realmente importa al sector es el mensaje de fondo: Amazon sigue construyendo infraestructura propia en España con una cadencia y una inversión que pocos pueden igualar.
La pregunta que queda abierta es si el resto del mercado responderá con inversión equivalente en sus propias redes o si la brecha entre la logística de los grandes operadores integrados y el resto del tejido seguirá ensanchándose.
Carlos Zubialde




