La industria farmacéutica y de ciencias de la vida lleva años en un proceso de transformación que, visto desde fuera, podría parecer gradual, pero que, desde dentro, la presión es otra completamente distinta. Las terapias avanzadas (celulares, génicas, los llamados tratamientos CRISPR) ya no son una promesa de laboratorio, son ya realidades que llegan al mercado y que exigen una cadena de suministro radicalmente diferente a la que se diseñó para el medicamento convencional hace varias décadas.
Por ejemplo, para poder gestionar un fármaco se requiere de un almacenamiento a -196 °C y que, además, está destinado a un paciente concreto, identificado, que espera en un hospital y con una ventana de día y hora cerrada. Como se puede observar, esto no tiene que ver con distribuir cajas de ibuprofeno, que también tienen su importancia, claro está.
Ese es el punto de partida del debate que DHL Health Logistics ha puesto sobre la mesa en el Health Logistics Summit que celebró en España, un encuentro con las principales empresas del ecosistema sanitario, farmacéutico y biotecnológico en el que quedó claro que la logística ha dejado de ser un departamento de soporte para convertirse en una variable crítica del negocio.
Los retos que identifican los operadores del sector son varios y además, de una importancia que se debe señalar. La medicina personalizada obliga a modelos de entrega directa al paciente —lo que en el sector se denomina "direct-to- D2P", que requieren una mayor agilidad y visibilidad en tiempo real, dos atributos que la logística tradicional no suele tener en su ADN. A esto le debemos sumar la presión regulatoria, ya que el cumplimiento de los marcos GDP y GxP, la trazabilidad end-to-end y los protocolos de seguridad del producto son exigencias que no admiten incidencias ni excepciones, independientemente de si el envío es un palet completo o una unidad individual de terapia génica.
Y si esto no fuera poco, debemos añadir la inestabilidad geopolítica actual, que en los últimos años ha evidenciado cuán expuestas están las cadenas de suministro críticas cuando se interrumpe el flujo de materias primas o cuando los aranceles cambian de un día para otro.
La respuesta de DHL al conjunto de estas presiones pasa por una apuesta global que se materializará en 2.000 millones de euros de inversión entre 2025 y 2030 para reforzar sus capacidades en logística farmacéutica, creando una nueva marca estratégica, DHL Health Logistics. La especialización lo requiere, por eso es lógico crear una identidad sectorial propia, integrando las capacidades de todas sus divisiones bajo un paraguas común, con el objetivo de ofrecer soluciones end-to-end que cubran desde el transporte de materias primas hasta la última milla al paciente o al centro sanitario.
En España, la presencia de DHL en este sector ya cuenta con una infraestructura de dimensiones llamativas, contando con 37.000 metros cuadrados dedicados a operaciones sanitarias y cuatro almacenes especializados en Madrid y Barcelona, junto a un Centro de Competencia Farmacéutica en Coslada. A eso le suman certificaciones específicas como GDP, CEIV Pharma e IATA CEIV Pharma, que son el pasaporte operativo para manejar productos de alta exigencia regulatoria. La red de temperatura controlada abarca desde los 15-25 °C estándar hasta soluciones criogénicas que alcanzan los -196 °C, ya que las terapias más avanzadas no admiten otra cosa.
Lo que resulta más significativo del movimiento estratégico de DHL no es solo la escala de la inversión, sino su arquitectura. La adquisición de CRYOPDP —especialista en última milla para ensayos clínicos y terapias de célula y gen— y de SDS Rx en Estados Unidos, junto con el lanzamiento de la plataforma DHL LifeTrack para visibilidad en tiempo real de los envíos, apuntan a una integración que va mucho más allá de los contenedores frigoríficos. La apuesta que hace la compañía por la trazabilidad digital y la capacidad de intervención proactiva cuando se detecta una desviación de temperatura es total y completa, porque en este tipo de productos cualquier excursión invalida el tratamiento, con unas consecuencias no solo económicas por la propia pérdida, sino por la afección hacia un paciente que deja de recibir el tratamiento que precisa.
Que DHL elija España para celebrar su Health Logistics Summit no es una casualidad, porque el sector biofarmacéutico español tiene un peso creciente en Europa, con fabricantes y centros de investigación cuya actividad exportadora depende directamente de la calidad logística, algo que desde el sector se ha entendido plenamente. Los socios logísticos que no tengan la infraestructura certificada, la trazabilidad digital y la capacidad de cadena de frío multirrango ya están fuera de esa cadena de valor que el sector health precisa.
Carlos Zubialde





