Ana Gomez, Mánager de exportación de Expeditors
Incertidumbre geopolítica. Esas son las dos palabras que definen la actualidad del mercado marítimo. En los últimos años, la incertidumbre y la inestabilidad han sido algunos de los principales retos de las cadenas de suministro mundiales. Sin embargo, esta situación se ha intensificado recientemente debido a dos grandes factores geopolíticos que impactan directamente en las rutas comerciales, la planificación de la producción y los costes logísticos.
El primer factor es la crisis y el desvío de rutas del canal de Suez. Desde finales de 2023 las navieras decidieron abandonar esta vía debido a los ataques hutíes contra buques comerciales. Como consecuencia, “modificaron sus rutas tradicionales, reorganizaron servicios, aumentaron la capacidad y asumieron que los tiempos de tránsito se duplicarían al tener que bordear África a través del cabo de Buena Esperanza.
Por todo ello, el tránsito por el canal de Suez se ha reducido drásticamente. Sin embargo, tras el alto el fuego alcanzado en el último trimestre de 2025, algunas navieras (CMA, Hapag y Maersk, por el momento) han decidido reestablecer progresivamente este mes de febrero sus servicios por el mar Rojo en las rutas Europa-Far East.
El regreso será gradual, selectivo por servicios y se hará de una forma cauta y que mantenga la seguridad”. Como resultado, las navieras deberán reajustar barcos y contenedores de forma paulatina para garantizar que el retorno del servicio a través del canal de Suez se produzca con las mínimas incidencias posibles respecto a equipos y espacio.
Esta reconfiguración de servicios no solo responde al regreso de los tráficos por el canal de Suez, sino que
comenzó meses atrás con las nuevas alianzas entre navieras. A lo largo de 2025, estas alianzas impulsaron la modificación de las rutas y puertos de carga, así como un aumento de buques y contenedores, sobre todo para las navieras independientes. En este contexto, otro gran movimiento podría ocurrir este año: la posible adquisición de ZIM por parte de Hapag-Lloyd. Por el momento, las navieras siguen en negociaciones, por lo que se conocerá próximamente si se concreta la operación y, sobre todo, su impacto en el mercado marítimo mundial.
El segundo factor son los cambios en los acuerdos comerciales, especialmente en términos arancelarios. En los meses previos a su entrada en vigor, en agosto de 2025, el volumen de las exportaciones marítimas hacia Estados Unidos aumentó significativamente, sobre todo en el sector metalúrgico; uno de los más afectados. Según Gómez, esto provocó una menor disponibilidad de equipos y espacio en la línea transatlánticas, ya que muchos exportadores optaron por adelantar sus producciones para mitigar el impacto de las nuevas medidas.
A partir del último trimestre de 2025, una vez aplicados los aranceles, se produjo un descenso tanto de fletes como de volumen de embarques en esta ruta. En palabras de la mánager de Expeditors, la tendencia actual es que “muchos exportadores buscan diversificar mercados como Middle East, Far East, Latam y Canadá”; una situación también impulsada por nuevos acuerdos comerciales, destacando los de la Union Europea con India y con Mercosur.
Pese a esta incertidumbre derivada del contexto geopolítico, Gómez señala que “se observa cierta estabilidad
en las cadenas de suministro marítimas, lo que permite cerrar tenders y explorar nuevos mercados”.
Asimismo, pronostica que podrían disminuir aún más los fletes a India y Far East en los próximos meses si se consolida la vuelta al Canal de Suez debido, sobre todo, a la reducción tanto de los tiempos de tránsito y del consumo de combustible.
En este entorno cambiante, Expeditors recomienda diversificar mercados y rutas, planificar con antelación, trabajar con escenarios flexibles y apoyarse en un partner logístico global con visibilidad end-to-end. Nuestro objetivo es ayudar a los clientes a tomar decisiones estratégicas y mitigar riesgos en un entorno logístico cada vez más complejo.
Como conclusión, el mercado marítimo continúa atravesando una fuerte incertidumbre geopolítica, especialmente en lo relativo a rutas y costes. Sin embargo, el sector comienza a mostrar signos de estabilización, por lo que apostar por la diversificación de mercados, la anticipación y la flexibilidad es la clave para minimizar el impacto en las cadenas de suministro.
Ana Gomez, Mánager de exportación de Expeditors





