La Federación Europea de Trabajadores del Transporte (ETF) ha publicado esta semana un comunicado en el que advierte de que la subida de los precios del combustible derivada del conflicto en Oriente Medio está enmascarando una realidad de fondo mucho más persistente: los trabajadores del transporte por carretera llevan muchos años inmersos en una crisis estructural prolongada, caracterizada por malas condiciones laborales, bajos salarios, jornadas laborales excesivas y largos periodos fuera de casa.

La organización, que agrupa a sindicatos del sector en toda Europa, sostiene que sin un cambio estructural, la escasez de conductores se agravará y los operadores dependerán cada vez más de mano de obra barata de terceros países. Frente a ese escenario, ETF reclama una estrategia a largo plazo articulada en tres líneas de actuación concretas.

La primera afecta a la renovación de la flota. La federación defiende que los conductores deben participar plenamente en la transición hacia flotas más seguras, eficientes y sostenibles, con acceso a formación, reciclaje profesional y perfeccionamiento de sus habilidades. En este punto, ETF advierte de que no existen suficientes incentivos ni obligaciones para garantizar que la transición sea socialmente responsable y no perjudique a los trabajadores del transporte por carretera.

La segunda demanda apunta directamente a la financiación pública. La organización exige que cualquier ayuda financiera de la UE o nacional a los operadores de transporte por carretera esté estrictamente condicionada al cumplimiento de las normas sociales, laborales y de mercado aplicables, y que la financiación de la UE excluya a las empresas con un historial de infracciones graves o reiteradas. En palabras de la propia ETF, el dinero público no debe financiar prácticas de dumping social.

La tercera medida se centra en el fomento del transporte local. ETF sostiene que potenciar los flujos de distribución de proximidad mejoraría las condiciones laborales, permitiría a los conductores regresar a casa con más frecuencia, impulsaría las economías locales y disminuiría el consumo de combustible, contribuyendo además a combatir la competencia desleal y las empresas buzón.

El posicionamiento de ETF llega en un momento en que la escasez de conductores en Europa acumula años de debate sin respuesta normativa de calado, y en que la incorporación de mano de obra de países terceros se consolida como solución de facto en varios mercados del continente, España entre ellos.

Carlos Zubialde

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