La reorganización de redes logísticas sigue avanzando en paralelo a la presión operativa del sector, con operadores que buscan simplificar estructuras y ganar eficiencia en un entorno donde el coste y el servicio ya no admiten desviaciones, la puesta en marcha del nuevo centro logístico de HAVI en San Fernando de Henares responde a esa lógica.
La compañía, especializada en la distribución para restauración organizada, ha iniciado la actividad en una plataforma que sustituye a dos instalaciones previas en la zona centro. El movimiento no es solo una ampliación de capacidad, sino una consolidación operativa que busca reducir complejidad y mejorar el control sobre la distribución.
El nuevo centro integra en una única ubicación la gestión de producto seco, refrigerado y congelado, lo que introduce un nivel adicional de exigencia en el diseño y en la operativa diaria. La coexistencia de estos flujos obliga a coordinar procesos con distintos ritmos, necesidades de almacenamiento y preparación, algo que no siempre resulta eficiente cuando se gestiona desde múltiples instalaciones.
El proyecto, diseñado con el apoyo de Miebach Consulting, incorpora distintos niveles de automatización según la tipología de producto. En seco, se ha optado por sistemas que combinan almacenamiento automático con preparación en túneles de picking. En refrigerado, el enfoque se orienta hacia modelos “goods-to-person” apoyados en robótica móvil, mientras que en congelado se introduce automatización intensiva en condiciones de baja temperatura, incluyendo soluciones robotizadas específicas.
Más allá del detalle tecnológico, lo relevante es el cambio en la lógica operativa. La automatización no se plantea como un elemento aislado, sino como una forma de estabilizar procesos en un entorno donde la variabilidad de la demanda y la presión sobre los tiempos de entrega son cada vez mayores.
La centralización también tiene implicaciones en la distribución. Desde esta plataforma se dará servicio a varios cientos de puntos de venta, lo que obliga a una planificación más precisa de rutas y cargas. Reducir el número de almacenes simplifica la red, pero incrementa la dependencia de que el nodo principal funcione sin fricciones.
En términos de costes, la compañía estima una reducción relevante de los gastos operativos, derivada principalmente de la concentración de actividad y de la mejora en la eficiencia de los procesos internos. Sin embargo, este tipo de ahorros no son inmediatos en todos los casos, ya que dependen de la correcta ejecución y de la estabilidad de la operativa una vez alcanzado el régimen normal de funcionamiento.
El componente energético también forma parte del diseño, con sistemas orientados a optimizar el consumo en una instalación que, por su tipología, tiene una alta demanda energética. No es solo una cuestión de sostenibilidad, sino de control de costes en un entorno donde la energía tiene un peso creciente.
Este tipo de movimientos reflejan una tendencia más amplia en el sector: menos instalaciones, pero más complejas y más automatizadas. La cuestión no es tanto si este modelo es más eficiente sobre el papel, sino si es capaz de sostener el nivel de exigencia operativa que implica sin generar nuevos puntos de vulnerabilidad dentro de la red logística.
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