El pasado 13 de mayo, la empresa californiana Figure AI arrancó una retransmisión en abierto en la que tres robots humanoides —Gary, Frank y Bob, identificados con tarjetas en el pecho— comenzaron a manipular paquetes sobre una cinta de clasificación de forma autónoma y sin supervisión. Lo que estaba previsto como una jornada de ocho horas lleva ya, en el momento de escribir este artículo, más de 98 horas ininterrumpidas, con más de 122.000 paquetes procesados y centenares de miles de espectadores siguiendo la emisión en directo.
La escena era deliberadamente monótona, y eso era exactamente el punto. Los humanoides cogían cajas, las orientaban, las soltaban y repetían el proceso miles de veces, con contadores de tiempo y de paquetes en pantalla que convertían lo que antes era una demo técnica privada en un pequeño evento público. Nada de movimientos acrobáticos, nada de coreografías. Solo trabajo de almacén, hora tras hora, con una media de 1200 paquetes procesados por hora.
La demostración también dejó ver los errores: paquetes que caían al suelo sin que el robot pudiera recuperarlos, dificultades para sujetar objetos mal colocados o deformados, movimientos erráticos ante cajas que se salían del patrón esperado. Lejos de restar credibilidad al ejercicio, esas caídas hicieron la prueba más realista que cualquier vídeo corporativo. Una tecnología que se muestra con sus limitaciones visibles dice algo distinto a una que solo enseña lo que sale bien, y el sector logístico, acostumbrado a promesas de automatización que luego encallan en la operativa real, lo nota.
Detrás del movimiento hay un antecedente concreto: en 2025, los Figure 02 ya trabajaron en la planta de BMW en Spartanburg en turnos de 10 horas de lunes a viernes, acumulando más de 1.250 horas de funcionamiento, moviendo más de 90.000 piezas y participando en la producción de más de 30.000 BMW X3. La demostración logística de esta semana no sale de la nada; es el siguiente paso de una hoja de ruta que ya tiene rodaje industrial.
La producción también acompaña esa ambición: en los últimos 120 días, Figure AI pasó de fabricar un robot por día a producir uno por hora, multiplicando por 24 su cadencia de fabricación del modelo Figure 03. No es una startup con un prototipo en un garaje, es una empresa que lleva meses pensando en escala, y con UPS explorando el despliegue de sus humanoides en operaciones logísticas para hacer frente a la escasez de mano de obra, la pregunta ya no es teórica.
La apuesta de fondo descansa en la flexibilidad de un cuerpo similar al humano: poder caminar, subir escaleras, atravesar puertas estándar, usar herramientas pensadas para personas y moverse en instalaciones ya construidas sin tener que rediseñar naves, estanterías o puestos de trabajo. Esa es la diferencia con la automatización tradicional, que exige adaptar el entorno a la máquina. Un humanoide, en teoría, se adapta al entorno existente.
Para los operadores logísticos europeos, donde la escasez de mano de obra en almacén no remite y los costes laborales siguen subiendo, el vídeo de Gary, Frank y Bob tiene una lectura muy concreta. Todavía no resuelven la excepción, la caja torcida que un operario humano recogería sin pensarlo, pero ya mantienen un ritmo constante durante horas que pocas personas sostendrían en un turno. La tecnología no está lista para sustituir a nadie mañana, pero ya está lo suficientemente cerca como para que los responsables de operaciones dejen de tratarla como algo del futuro.
Carlos Zubialde
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