El empleo en logística y transporte cerró 2025 con cifras positivas, con un crecimiento del 6,4% en la contratación que llevó el número de contratos hasta los 980.586, casi 60.000 más que el año anterior, un dato que consolida al sector como uno de los grandes generadores de empleo en España.

La fotografía global nos ofrece una imagen del potencial del sector en el plano del empleo, con cerca de 1,3 millones de ocupados según la EPA. La logística representa aproximadamente el 5,8% del empleo total del país, una proporción que confirma su peso estructural dentro de la economía, no siendo para nada un sector periférico, sino que es uno de los engranajes que sostienen la actividad productiva y el consumo del país.

Sin embargo, al analizar el comportamiento a lo largo del año, el crecimiento no ha sido homogéneo durante el mismo. La contratación se ralentizó en el tramo final de 2025, precisamente en el periodo donde tradicionalmente se concentran las campañas más intensas, como Black Friday o Navidad. Este dato introduce una primera señal de advertencia sobre la evolución del sector, muy sensible a los cambios de los ciclos económicos o situaciones anómalas que se puedan dar en el mercado.

El contexto geopolítico en el que se produce esta desaceleración es la clave para poder entender de mejor forma las cifras de contratación. El consumo empezó a mostrar síntomas de menor dinamismo después del verano del 2025 y, con ello, la necesidad de refuerzos operativos en logística perdió intensidad respecto a ejercicios/trimestres anteriores. No se trata de un cambio brusco, pero sí de una pérdida de inercia en un momento donde el sector suele operar a máxima capacidad.

A pesar de su peso en el PIB y en el empleo, la logística sigue sin ocupar un lugar central en el debate económico ni en las políticas de las administraciones públicas, por desgracia. Se le exige eficiencia, capilaridad y capacidad de adaptación, pero rara vez se aborda su situación estructural con la misma profundidad que otros sectores estratégicos. Esta desconexión se hace más evidente en momentos de tensión.

En paralelo, el mercado laboral del sector mantiene características propias que condicionan su propia evolución, con algún dato en tono negativo, como el del absentismo. La elevada exigencia física, la dificultad para conciliar y la presión operativa explican en parte una tasa de absentismo cercana al 8%, que no es un buen dato, ya que afecta directamente a la productividad y a la capacidad de respuesta en momentos críticos.

Al mismo tiempo, convive un discurso creciente sobre la necesidad de perfiles más cualificados y tecnológicos con una realidad operativa que sigue dependiendo en gran medida de mano de obra intensiva. La automatización avanza, pero todavía no sustituye el peso del trabajo diario en almacenes, rutas y operaciones, donde sigue existiendo la necesidad de mano de obra, pero el sector también carece de poder de atracción para perfiles de talento técnico, lo que supone un importante problema a futuro, ya que frena el desarrollo de muchas compañías o de proyectos que están encima de la mesa, sin poder ejecutarse.

De cara a 2026, el escenario es más incierto todavía que el año pasado. Los primeros meses del año han estado marcados por la inestabilidad derivada del conflicto en Oriente Medio y por una presión inflacionista que puede afectar al consumo. Si la demanda se retrae, el impacto en la contratación será directo, especialmente en un sector tan vinculado al volumen de actividad como el de la logística. Por ese mismo motivo, conviene interpretar estos riesgos con cierta cautela. Los datos actuales aún no reflejan el efecto completo de estos factores, que empezarán a apreciarse con mayor claridad en los registros de marzo y los meses posteriores.

El sector llega a este punto tras un año de crecimiento, pero con señales de agotamiento en su tramo final. La cuestión no es si seguirá generando empleo, sino a qué ritmo podrá hacerlo en un entorno donde la demanda, los costes y las condiciones laborales empiezan a tensarse al mismo tiempo.

Carlos Zubialde

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