El canal Horeca tiene una forma particular de “castigar” los errores a sus proveedores de transporte. Un restaurante que espera su pedido de lunes a primera hora no puede improvisar el menú del mediodía, y un operador de catering que recibe mercancía fuera de temperatura pierde mucho más que un envío. Incidencias de este tipo hacen perder un cliente, que es importante, pero hacen perder también la confianza y la reputación, algo fundamental en el canal Horeca. Por eso la distribución en este canal no se parece a la distribución en otros sectores, aunque desde fuera pueda parecerlo.
Las empresas que abastecen a hoteles, restaurantes y colectividades trabajan con una densidad de paradas por ruta que pocas actividades igualan, con ventanas horarias que muchas veces no tienen margen de negociación y con productos que, en su mayor parte, tienen una vida útil que no perdona los retrasos. A esto le tenemos que añadir la gestión de devoluciones, el intercambio de pallets o soportes, la documentación que antes era papel y ahora tiene que ser digital sin que nadie haya rediseñado del todo el proceso. Cada uno de esos elementos es una fuente de fricción entre proveedores de transporte y clientes, y si no se abordan correctamente, son el inicio de una muy mala experiencia. Juntos, forman un sistema que exige más de lo que muchos planificadores pueden sostener con las herramientas que tienen.
PTV Logistics trabaja desde hace más de cuatro décadas en el transporte y la logística distributiva, y parte de lo que ha construido en ese tiempo es una comprensión concreta de cómo funciona el canal Horeca. No como categoría genérica, sino como operativa con sus propias reglas. Esa comprensión tiene consecuencias prácticas cuando se diseña software: los algoritmos de optimización no pueden tratar igual una ruta de distribución alimentaria con treinta paradas en zona urbana que una ruta de gran volumen con pocas paradas. Las restricciones de acceso, los tiempos de servicio reales, las prioridades de entrega, la capacidad del vehículo en términos de peso y temperatura, todo eso entra en el cálculo o el resultado no sirve para nada.
e-Transport, empresa de transporte especializada en entregas programadas en frío y temperatura controlada, con operativa en varias provincias y un posicionamiento claro en distribución para Horeca y comercio electrónico de alimentación, llegó a PTV Logistics con un problema que muchos operadores conocen bien: el tiempo de planificación de rutas consumía horas de trabajo cada día, el margen de error era alto y la comunicación con el cliente en el momento de la entrega dependía de llamadas telefónicas. El salto que buscaban era pasar de un proceso manual y reactivo a uno automatizado y con capacidad de respuesta en tiempo real.
Después de implementar las soluciones de PTV Logistics, e-Transport pudo reducir el tiempo de preparación de rutas de cinco horas a pocos minutos. No es solo un dato de productividad interna, esos minutos tienen un efecto directo sobre la capacidad de responder a cambios de última hora, de comunicar al cliente cuándo va a llegar su pedido y de gestionar incidencias sin que todo el sistema se detenga a esperar una decisión.
Lo que cambia cuando una operación logística gana esa capacidad de anticipación no es solo la eficiencia o el tiempo, lo que cambia es la forma en que la empresa puede relacionarse con sus clientes, algo fundamental en sectores tan tensionados por los plazos y las restricciones. En Horeca, donde la puntualidad tiene un peso específico y la confianza se construye entrega a entrega, eso acaba siendo la diferencia entre un proveedor que se renueva y uno que se sustituye. La tecnología nunca resuelve los problemas por sí sola, pero sin ella el problema no tiene solución real.
Carlos Zubialde
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