La guerra de Irán está disparando las alarmas en el sector del transporte en España, y no es para menos, porque la situación puede llegar a ser muy crítica. Con una subida superior a los 20 céntimos por litro de diésel en 72 horas, desde el domingo 1 de marzo, el sector está solicitando medidas preventivas para poder compensar este impacto y que el sector pueda sobrevivir.
Se puede decir que la situación es verdaderamente crítica, no solo por los acontecimientos, sino también por la rapidez con la que evolucionan los acontecimientos, y el impacto que está teniendo en el sector. Es cierto que la región es uno de los lugares de mayor producción mundial de energías como el petróleo y el gas, aunque España es un país con una exposición directa menor. Pero en este tipo de escenarios, pese a no estar expuesto, sí se está a los efectos de contagio, y es precisamente en los mercados de venta del crudo donde estamos penalizando.
Y la preocupación del sector es doble, una por el coste directo del combustible. Pese a que muchas empresas tienen cláusulas de indexación del precio del carburante en sus contratos, las revisiones pueden ser alargadas en el tiempo, mientras la empresa de transporte sigue soportando ese incremento. Y la segunda, que preocupa y mucho, es que todo esto termine por impactar en la economía, con una ralentización de la misma, terminando con una demanda a la baja.
Con todo esto encima de la mesa, es lógico que algunas asociaciones de transporte hayan pedido reunirse con el Ministerio para sondear posibles medidas y soluciones financieras, que permitan a las empresas del sector aguantar el chaparrón, una vez más. Parece que el Gobierno, por sus declaraciones, está en esa línea; veremos si solo queda en una declaración o se cristaliza, porque el sector se la juega más que nunca.
Y no podemos olvidar que el sector del transporte en España es amplio; parece que solo hay camiones, pero el país está lleno de pequeñas empresas de transporte ligero, distribución, mensajería y última milla, todas ellas excluidas de las bonificaciones directas que se aplican con el gasóleo profesional. Las principales asociaciones bien harían también en incluir a estos dentro del paquete de afectados, también son transporte, y también están necesitados de que su continuidad como actividad se pueda garantizar.
Como dice la canción, malos tiempos para la lírica.
Carlos Zubialde
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