Nervios, desconcierto y descontrol, esto le está sucediendo al sector del transporte por el incremento descontrolado del precio del combustible. Las peticiones son esta vez unánimes, al Gobierno del país, claro, para reclamar más ayudas directas, y que no solo controle más y mejor a las petroleras y empresas de venta de combustible, sino que también se siente a renegociar la cláusula de combustible.

Esto es de forma genérica las peticiones más reiteradas, ya que, según el sector, la rebaja del IVA y del Impuesto Especial de Hidrocarburos, no está teniendo efecto, ya que las petroleras han subido los precios, e incluso Facua ha detectado que el 25% de estas gasolineras, tienen ahora el precio más alto que cuando entró en vigor el decreto.

Movilización, paros o incluso la palabra huelga comienzan a sobrevolar al sector. Tanto la asociación Fenadismer como el Comité Nacional de Transporte por Carretera (CNTC) han lanzado sendos "ultimátums" al Gobierno para que en un plazo corto de días se siente con ellos, o que tomarán medidas y movilizaciones. Entienden que el esfuerzo que se hace es bienvenido en su planteamiento, pero es insuficiente por un lado, y por otro, termina beneficiando a las petroleras, que incrementan su beneficio.

Hasta aquí un relato corto de lo que está sucediendo, pero por detrás hay otros dos movimientos, muy silenciosos, pero que están marcando al sector y posiblemente, su futuro. Es posible que estemos ante un nuevo tiempo, ya anunciado hace muchas fechas, pero que nadie podría pensar que una situación como la actual pudiera acelerarlo.

El futuro es la disponibilidad, quien tiene un camión, hoy, puede decidir.

Es cierto que la situación es grave, tanto como que el primer movimiento que se está detectando es que parte de la flota de transporte está parando. Cuando un profesional o empresa, pierde menos dinero no haciendo el porte que trabajando, y decide parar, la cosa es muy seria. Porque, pese a que se cambie la cláusula, no cubriría el coste, el precio del combustible exigiría que el cargador o cliente tuviera que pagar un porte mucho más alto, tanto como que posiblemente se asustaría.

Y esto impacta en el segundo de los movimientos, y es que en un mercado donde la disponibilidad de camiones ya era bastante baja, ahora lo es más por todos esos camiones y furgonetas que están parando, aunque sea temporalmente. Y como hemos reiterado de forma constante, el futuro es la disponibilidad, quien tiene un camión, tiene un tesoro.

Ahora mismo, las flotas, empresas medianas y grandes ya están "eligiendo" qué servicio o porte realizar. El rango para elegir es de lo más variado, desde el económico, el más acorde o adecuado según la planificación, hasta simplemente dando servicio a clientes y cargadores que han tratado correctamente a sus proveedores de transporte en el pasado. Los cargadores con tiempos de espera o un servicio y atención deficientes comienzan a sufrir el rechazo de sus cargas, o una mayor dificultad para contratar un proveedor de transporte.

Y es que el juego ha cambiado, ¿estará sucediendo lo mismo que pasó con el transporte marítimo en la pandemia?

Los próximos días nos darán la pista, sabremos si el sector colapsa sin nuevas medidas o, por contra, mientras algunos pelean, otros aceleran e imponen un nuevo tiempo en el sector.

Carlos Zubialde

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