La plataforma digital Cargoboard cerró 2025 con más de 430.000 envíos gestionados en Europa, un 18 % más que el ejercicio anterior, una evolución que confirma la tracción de los modelos de contratación digital en el transporte por carretera. El dato refleja crecimiento, pero también obliga a analizar su composición y sostenibilidad en un mercado cada vez más competitivo y con presión sobre márgenes.

El comportamiento en la Península Ibérica ha sido especialmente intenso. En España y Portugal, la compañía gestionó más de 11.700 envíos, lo que supone un incremento interanual del 87%. La cifra es relevante en términos relativos, aunque todavía limitada en volumen absoluto si se compara con los grandes operadores tradicionales del mercado ibérico.

Más significativo es el aumento de la base de clientes, con más de 1.200 nuevas empresas incorporadas en 2025, multiplicando por seis el número del año anterior. Sin embargo, el propio patrón de uso apunta a una realidad operativa que conviene no obviar: predominan los envíos puntuales, por debajo de tres al mes. Esto indica que la plataforma está captando demanda ocasional y tráfico spot, pero aún debe consolidar relaciones recurrentes que aporten estabilidad y previsibilidad.

En cuanto al mix de tráfico, más del 85% de los envíos en Iberia correspondieron a operaciones internacionales. El corredor España/Portugal–Alemania concentró la mayor parte del volumen, reforzando el papel exportador e importador de la Península y su dependencia de los flujos con Europa Central. A este eje se suman conexiones relevantes con Francia, Bélgica, Países Bajos, Austria e Italia, mientras que el tráfico doméstico se articula en torno a los principales polos logísticos: Madrid, Barcelona, Valencia y País Vasco.

Este predominio del tráfico internacional no es menor desde el punto de vista operativo. Supone mayor complejidad documental, dependencia de redes transfronterizas y exposición a variaciones de demanda industrial en mercados como el alemán. Para una plataforma digital, escalar en este entorno exige capacidad real de gestión, no solo intermediación tecnológica.

Durante 2025 la compañía amplió su red con nuevos socios y lanzó operaciones propias en Austria, además de reforzar su presencia en Polonia y los países bálticos. También diversificó servicios, incorporando paquetería y potenciando cargas completas y parciales. La estrategia apunta a reducir la dependencia del grupaje y ampliar el ticket medio por cliente, algo imprescindible si quiere alcanzar el objetivo declarado de 100 millones de euros de facturación anual en 2027.

En paralelo, la compañía destaca la integración de opciones de contribución climática en aproximadamente el 60% de los envíos y la compensación de emisiones asociadas a parte de su actividad. Más allá del dato agregado, el verdadero desafío será integrar métricas de CO₂ por envío que permitan a los cargadores tomar decisiones operativas basadas en información verificable y comparable.

El crecimiento porcentual es llamativo, pero la clave para 2026 no será solo ampliar volumen o presencia geográfica. La cuestión de fondo es si la digitalización aporta eficiencia real en costes, tiempos y visibilidad para cargadores y transportistas, especialmente en tráficos internacionales donde la coordinación es crítica. Escalar es relativamente sencillo cuando la base es pequeña; consolidar estructura, recurrencia y rentabilidad en un mercado maduro es un reto de otra dimensión.

Carlos Zubialde

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