El turismo representa alrededor del 13% del PIB español, genera empleo directo e indirecto en prácticamente todas las comunidades autónomas y sostiene una cadena de actividad económica que va mucho más allá del viajero que llena una cama. Es, sin discusión, uno de los pilares estructurales de la economía del país. Y sin embargo, la logística que lo alimenta ha funcionado durante décadas de forma fragmentada, con múltiples proveedores operando sin coordinación real y con plazos que dependían más de la improvisación que de la planificación.
DSV acaba de poner nombre a eso que faltaba, y es que la multinacional transitaria danesa ha lanzado en España DSV Hotels & Logistics, una línea de negocio específica para el sector hotelero que centraliza compras, transporte, almacenamiento, consolidación de mercancías y distribución final bajo una misma estructura operativa. No es una solución genérica rebautizada, sino una propuesta orientada a un problema concreto: que la apertura o renovación de un hotel depende, en buena medida, de que cientos de productos lleguen al lugar correcto en el momento adecuado, y que eso hoy no siempre ocurre.
Quien haya gestionado la apertura de un establecimiento, sea hotelero o similar, sabe de lo que se habla, porque intervienen decenas de proveedores, con categorías de producto muy distintas, calendarios de entrega que no siempre se alinean y una obra que avanza con su propio ritmo. Cuando la logística falla lo hace en forma de retraso en la fecha de apertura, en costes imprevistos, en habitaciones sin equipar o en recepciones sin mobiliario. El impacto económico de esos desajustes es cuantificable, tanto como el número de clientes que no pueden alojarse.
Lo que propone DSV es, en esencia, sacar esa complejidad del tejado del cliente y trasladarla a un operador con capacidad real de coordinarla. Visibilidad integral de la cadena de suministro, simplificación en la gestión de proveedores, control sobre los flujos logísticos en las fases más críticas de cada proyecto. No es un argumento nuevo en la logística industrial, pero aplicarlo de forma específica al sector hotelero sí tiene recorrido, sobre todo en España, porque hasta ahora ese nicho estaba, en gran medida, sin cubrir de forma profesional a esta escala.
Que sea DSV quien dé este paso tiene también otra lectura. Es una de las mayores empresas de transporte y logística del mundo, con capacidad para operar en cualquier modo de transporte y en cualquier mercado. Que decida poner foco en el turismo español no es casualidad ni oportunismo, es el reconocimiento de que hay un sector con volumen, con exigencia operativa y con una demanda de servicio que el mercado no estaba resolviendo bien.
Queda por ver si otros operadores siguen el movimiento, si el modelo escala más allá de las grandes cadenas y si la propuesta se consolida también en la actividad recurrente del hotel, no solo en los momentos de apertura o reforma. Pero el diagnóstico de partida es difícil de rebatir: el turismo mueve la economía española, y su logística merece la misma atención que la de cualquier otro sector industrial.
Carlos Zubialde




