El mercado europeo del transporte por carretera cerró el primer trimestre de 2026 con una aceleración notable de la actividad en el mercado al contado, impulsada por la tensión geopolítica en Oriente Medio y por el encarecimiento del combustible. Así lo recoge el informe "Key Insights from the Market Q1 2026" elaborado por la European Road Transport Institute Foundation a partir de datos de la plataforma Trans.eu, que dibuja un escenario de presión creciente sobre las cadenas logísticas del continente.

Según el propio informe, lo que está sucediendo no responde únicamente a la recuperación estacional habitual tras el invierno. Michał Pakulniewicz, analista de mercado de la entidad, apunta a un entorno de demanda estructuralmente más fuerte, donde parte del crecimiento del mercado spot refleja un reajuste entre los contratos a largo plazo y la contratación al contado, ya que las tarifas pactadas en muchos acuerdos cerrados meses atrás han dejado de cubrir los costes reales de operación actuales.

Los datos de oferta de carga en los principales corredores europeos confirman ese salto. Las rutas de Europa occidental registraron los mayores incrementos interanuales en marzo: el corredor Francia-Benelux creció un 102%, Francia-Alemania un 73%, y Alemania-Benelux un 71%. En Europa central, Alemania-Polonia subió un 43% y Polonia-Alemania un 37%. La recuperación más destacada en el lado de la demanda se produjo en el eje España-Francia, con un aumento del 29% en marzo tras varios meses de comportamiento moderado.

La presión sobre las tarifas fue constante a lo largo del trimestre, pero se intensificó con claridad en marzo. Tras incrementos de un solo dígito en enero y febrero, los aumentos de dos dígitos se generalizaron en numerosos corredores. El mayor repunte correspondió a la ruta Polonia-Italia, con un 14,1% interanual, seguida de Benelux-Francia con un 13,6% y Polonia-Alemania con un 13,5%. El informe señala que el mercado spot traslada las variaciones de coste a las tarifas finales con mucha más rapidez que los contratos de larga duración, lo que agrava la brecha entre ambos tipos de contratación en un momento de costes energéticos al alza.

Para los cargadores que trabajan con tarifas cerradas a principios de año, el escenario plantea una tensión que se repetirá en las próximas renegociaciones. Los transportistas, por su parte, están volviendo progresivamente a las plataformas digitales de carga, atraídos por un mercado spot con mejores condiciones que las que ofrecen los contratos fijos vigentes.

Carlos Zubialde

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