La crisis de la cadena de suministro mundial que tantas horas de conversación llena, está produciendo cambios importantes en las relaciones entre proveedores y clientes a lo largo de todo el mundo. Las empresas en occidente están llenando sus almacenes ante el miedo de quedarse sin suministro, creando un efecto látigo logístico, agravado por la escasez de ocupación que ofrecen las navieras que se dedican al transporte marítimo, así como por la expansión de la variante omicrom a nivel mundial.

Frente a la potencial interrupción de la producción en países se asía, la verdadera fábrica del mundo, las compañías industriales están trabajando en 3 líneas distintas:

1-Búsqueda de proveedores en nuevos países, más cercanos a sus mercados, intentando evitar sobre todo los problemas del transporte marítimo

2-Abastecimiento anticipado en sus almacenes, aumentando las mercancías almacenadas creando una tensión añadida a la cadena de suministro

3-Creando stocks de seguridad en origen, intentando “salvar” los problemas de producción

La opción de crear estos stocks de seguridad en origen se debe primero a la falta real de capacidad en destino para poder almacenar mayor volumen de mercancías, por lo que muchas empresas industriales están buscando alternativas viables para poder almacenar mayor volumen. Se buscan emplazamientos en lugares muy distintos, cualquier espacio que pueda ser utilizado como almacén logístico, es el candidato “perfecto”, aunque no cuente con los lujos de los almacenes logísticos de occidente (nos referimos a la automatización etc).

Pero finalmente, la opción más sensata, si aquí se le puede llamar en una situación mundial tan convulsa creada tras la pandemia del Covid 19, es buscar ese almacenaje para el stock de seguridad en origen, en Asia, en el propio país donde se hace la producción. Tal está siendo la demanda de este tipo de nuevos espacios logísticos, que algunos países ya están declarando su imposibilidad para poder almacenar ni un palet más.

No solo es la industria la que está demandando almacenes logísticos en origen, el gran tirón del comercio electrónico está suponiendo, una mayor presión sobre este tipo de instalaciones. Muchas compañías han optado por intentar servir a sus clientes directamente desde este tipo de almacenes en origen, intentando evitar el almacenaje en el país de destino.

Otro de los motivos por los que se busca este tipo de instalaciones para “trasladar”parte del stock de seguridad, tiene un claro motivo económico; el coste del suelo (el almacén) y de la mano de obra del personal, es mucho menor en los países de origen (recordemos que en su mayoría son países asiáticos). Posiblemente, la calidad del servicio prestado puede no ser equiparable entre un almacén logístico en Europa o en Vietnam por ejemplo, pero la diferencia del coste de la operación es tan grande, que las compañías, una vez llenos sus almacenes del país, buscan situar esos stocks de seguridad en origen, pero a un coste contenido.

Y por último, existe también un motivo financiero cuando una empresa establece un stock de seguridad en el país de origen de su mercancía. Si esta mercancía continua en el país de origen, pongamos como ejemplo que hablamos de China, esa mercancía, aun siendo propiedad de la empresa española, como sigue en suelo chino, sigue siendo mercancía china a todos los efectos. Esto hace que el propietario español no pague impuestos ni aranceles de esta mercancía hasta que no se haga efectiva la importación de la misma. Y claro, pagará los impuestos y aranceles correspondientes de la mercancía importada, no sobre la totalidad de la mercancía situada en ese operador logístico donde tiene situado su stock de seguridad.

El único problema de este esquema radica en el transporte, sobre todo en la inseguridad que se vive con el transporte marítimo, debido a la falta de espacios, disponibilidades de espacio no garantizadas y fletes con costes muy altos. Las empresas que adoptan la decisión de situar ese stock de seguridad en origen pueden verse en la situación de tener que utilizar transportes “alternativos” para poder hacer llegar la mercancía, como el transporte aéreo.

Esta situación obviamente tiene un coste mucho mayor para el importador, quien debe de estudiar si asume ese riesgo e inestabilidad  en sus operaciones, y como no, si ello le permite poder mantener el margen comercial suficiente para la estabilidad de su negocio.

Artículo propiedad de Carlos Zubialde

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