La situación interna de Correos vuelve a situarse en el centro del debate sectorial, tras la denuncia pública de CCOO sobre el empeoramiento de los indicadores de salud laboral en la compañía bajo la presidencia de Pedro Saura, nombrado en diciembre de 2023 en sustitución de Juan Manuel Serrano.

El sindicato mayoritario sostiene que, en los dos últimos años, la siniestralidad y el absentismo han aumentado de forma significativa, vinculando esta evolución al mantenimiento de políticas de contención de gasto y reducción de plantilla. Según su denuncia, el absentismo se sitúa en el 11 %, muy por encima de la media nacional, y cada día se registran múltiples accidentes con baja, con especial incidencia en lesiones por sobreesfuerzos y en procesos relacionados con ansiedad y trastornos mentales.

El contexto no es menor ni tampoco desconocido. La etapa anterior ya estuvo marcada por fuertes tensiones laborales y por un deterioro financiero que situó a la empresa pública en una posición extremadamente delicada. El relevo en la presidencia abría la expectativa de un cambio de rumbo que, al menos desde la perspectiva sindical, no se habría materializado en el ámbito operativo interno.

Más allá de la confrontación laboral, el elemento relevante para el sector es la relación directa entre estructura de plantilla y calidad de servicio. La reducción sostenida de efectivos y la escasa cobertura de ausencias, permisos o vacaciones no solo incrementan la presión en oficinas y unidades de reparto, también alteran los tiempos operativos, la carga individual de trabajo y la capacidad real de absorber picos de demanda.

En un operador del tamaño y capilaridad de Correos, cualquier desajuste estructural tiene efectos en cadena. La sobrecarga prolongada aumenta el riesgo de accidentes, pero también impacta en los niveles de servicio, en la puntualidad y en la percepción del cliente final, muy mejorable según todos los indicadores. Para cargadores y empresas que siguen utilizando su red, esto introduce un factor adicional de incertidumbre operativa.

El mantenimiento de instalaciones y flota es otro de los puntos señalados. En entornos de fuerte restricción presupuestaria, la inversión en renovación y mantenimiento tiende a diferirse. En logística, esa decisión rara vez es neutra: vehículos en peor estado, equipos obsoletos o centros con deficiencias operativas incrementan tanto el riesgo laboral como la ineficiencia estructural.

CCOO ha anunciado que no descarta movilizaciones si la situación no cambia. Más allá del conflicto laboral, lo que está en juego es el modelo de equilibrio entre viabilidad económica y sostenibilidad operativa en un operador público estratégico.

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