A partir de mediados de 2026, el transporte pesado por carretera en los Países Bajos operará bajo un nuevo modelo de tarificación que cambiará de forma sustancial la forma de pagar por el uso de la red viaria. El país abandonará definitivamente la Euroviñeta y la sustituirá por un peaje calculado en función de los kilómetros recorridos y del nivel de emisiones de CO₂ de cada vehículo, alineando así la fiscalidad del transporte con los objetivos climáticos europeos.
El nuevo sistema entrará en vigor el 1 de julio de 2026 y se aplicará a la práctica totalidad de las autopistas, a varias carreteras nacionales y a determinados tramos locales en áreas próximas a grandes núcleos urbanos. Afectará a camiones de más de 3,5 toneladas, independientemente de su país de matriculación, lo que convierte a la medida en un factor relevante también para los operadores internacionales que transitan por el país.
El planteamiento introduce un cambio de lógica respecto a la Euroviñeta. Frente al pago por tiempo de uso, el nuevo modelo penaliza el kilometraje y las emisiones, premiando a los vehículos más eficientes. La tarifa por kilómetro se calculará teniendo en cuenta el peso del camión y su clase de emisiones de CO₂: cuanto más ligero y menos contaminante sea el vehículo, menor será el coste. Para 2026, la tarifa media se sitúa en torno a los 19 céntimos de euro por kilómetro, con diferencias significativas entre camiones diésel convencionales y vehículos de cero emisiones.
La implantación del sistema será completamente digital. Los camiones deberán incorporar una unidad a bordo que registre los kilómetros recorridos y transmita la información al proveedor del servicio, eliminando así los peajes físicos y las cabinas tradicionales. Los transportistas podrán optar por un proveedor nacional o por operadores EETS que ofrezcan cobertura en varios países, una decisión que será especialmente relevante para flotas que operan en corredores internacionales.
Este nuevo esquema de peaje irá acompañado de cambios fiscales. Con la desaparición de la Euroviñeta, los Países Bajos eliminarán el impuesto de circulación para camiones de hasta 12 toneladas y lo reducirán de forma notable para los de mayor tonelaje. Además, determinados vehículos quedarán exentos del pago, como los de cero emisiones hasta 4,25 toneladas, las matriculaciones temporales o los vehículos con limitación de velocidad.
Desde el punto de vista estratégico, la medida persigue algo más que una actualización del sistema de cobro. Los ingresos generados se reinvertirán en el propio sector, con especial foco en la electrificación del transporte pesado, el desarrollo de tecnologías de hidrógeno y la ampliación de la infraestructura de recarga. En esta línea, el Gobierno prevé lanzar en 2026 un programa de ayudas para la adquisición de camiones de cero emisiones, dotado con decenas de millones de euros.
Para los operadores logísticos, el nuevo peaje introduce una variable adicional en la ecuación de costes, porque desde la entrada en vigor de este nuevo sistema, hace que el paso por los Países Bajos deje de ser un coste fijo para convertirse en un elemento directamente ligado a la eficiencia operativa y tecnológica de la flota. La elección del tipo de vehículo, la planificación de rutas y la estrategia de renovación de flota ganan peso en un entorno donde las emisiones se traducen de forma directa en euros por kilómetro, y eso que todavía quedan otras normativas como la ETS2 por aplicar en el futuro.
El modelo neerlandés se suma así a una tendencia creciente en Europa: trasladar parte del coste del uso de la infraestructura a sistemas de pago por distancia y emisiones. Un enfoque que anticipa el camino que otros países podrían seguir en los próximos años y que obliga al sector a prepararse para un escenario en el que sostenibilidad y competitividad estarán cada vez más estrechamente vinculadas, y que ambas tienen un impacto directo sobre los costes, y en definitiva, la viabilidad de las empresas de transporte.
Carlos Zubialde
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