Los resultados del primer trimestre de 2026 de AP Möller-Maersk cuentan una historia que no encaja bien con los relatos habituales del sector: más volumen, menos ingresos. La armadora danesa ha transportado un 9,3% más de carga que en el mismo periodo del año anterior, pero sus ingresos globales han caído hasta los 12.970 millones de dólares, un 2,63% por debajo del primer trimestre de 2025. El beneficio operativo antes de impuestos se ha desplomado desde los 1.300 millones de dólares hasta los 340 millones, según ha informado la propia compañía.

El problema está en el fletes, donde los precios han bajado un 14% respecto al año anterior y el Ebit del segmento naviero ha cerrado en números rojos, con -192 millones de dólares frente a los 743 millones positivos del mismo trimestre de 2025. Los ingresos por flete han pasado de 7.579 a 6.673 millones de dólares, casi un 12% menos, a pesar de que la utilización de la flota ha alcanzado el 96%, cuatro puntos por encima del año previo.

¿Cómo es posible que se muevan más contenedores y se gane menos? La respuesta tiene dos caras. Por un lado, el exceso de capacidad en el mercado sigue presionando las tarifas a la baja, una dinámica estructural que el propio consejero delegado, Vincent Clerc, reconoció con claridad en su conferencia con analistas al señalar que "la volatilidad sigue siendo alta y el exceso de oferta del sector continúa ejerciendo presión sobre las tarifas". Por otro, la geopolítica ha encarecido la operación: Maersk tiene seis buques atrapados en el estrecho de Ormuz, y las interrupciones derivadas del conflicto en Oriente Medio han afectado a los cronogramas y a la confianza del consumidor.

Para el cargador europeo que trabaja con rutas asiáticas, este contexto le tiene que preocupar, ya que el crecimiento de importaciones hacia América del Norte se ha mantenido ligeramente negativo, mientras que Europa y África han absorbido el empuje de las exportaciones asiáticas. El volumen llega, pero los costes también, porque operar con disrupciones activas nunca sale gratis.

Donde Maersk sí aguanta bien es en los negocios que no dependen del precio del flete. Su división de Logística y Servicios ha aumentado ingresos un 8,7%, hasta 3.793 millones de dólares, y ha mejorado su margen Ebit por octavo trimestre consecutivo. Las terminales también han sumado, con ingresos de 1.314 millones y un Ebit de 436 millones. No es una casualidad que Clerc destaque precisamente estos segmentos como los que tienen "una exposición relativamente baja a Oriente Medio".

El mensaje de fondo que dejan estos resultados va más allá de Maersk. La integración logística que la armadora lleva años construyendo, con terminales, servicios terrestres y gestión de carga, empieza a actuar como amortiguador cuando el negocio naviero flaquea. Para quienes contratan transporte marítimo, la lectura práctica es que los precios de flete pueden seguir deprimidos a corto plazo, pero la volatilidad operativa no ha desaparecido, y la disponibilidad de espacio puede cambiar rápido cuando la geopolítica dé un nuevo giro.

Carlos Zubialde

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