El problema no es la «última milla» sino la «última yarda»!

De todos los procesos logísticos que están dentro de la cadena de suministro siempre existen algunas partes que son mas «sensibles» sea por la dificultad operacional, por el alto coste o por su singularidad. Cuando hablamos de la cadena logística aplicada a envíos B2C o ecommerce podemos detectar claramente que la parte de mayor dificultad se centra en la parte final, en la entrega del envío al destinatario final.

A la parte de la entrega se le conoce como «última milla«, término que recibe el proceso de entregar del envío y que se refiere al paso que transcurre desde que el paquete sale del ultimo punto de distribución hasta llegar al punto final de la cadena logística: las manos del destinatario.

¿Por qué la última milla es tan complicada?

El termino última milla se importa desde Estados Unidos ya que en origen allí utilizaban este termino para referirse a la distribución capilar. Nos tenemos que dar cuenta que las distancias en ese país son mucho mayores por lo que la distribución final es de muchas millas entre los distintos depósitos o hub logísticos y crearon este termino para definir la última entrega y su dificultad en los estados de mayor dispersión geográfica.

Con la llegada del ecommerce al mundo del transporte y la logística se adapto este término para denominar la entrega, ese tramo de apenas pocos kilómetros pero que tantas dificultades presenta siendo el punto mas crítico de toda la cadena logística aplicada al ecommerce.

El principal problema de la última milla es que el proceso se hace en su parte final sobre todo en las ciudades, donde confluyen varios factores que hacen que el proceso sea mas difícil. El tráfico de las ciudades, la falta de estacionamientos destinados a las labores de distribución (zonas de carga y descarga), la gran afluencia de empresas que coinciden en la misma zona de distribución, la peatonalización de los centros de las ciudades o la coincidencia dentro de una misma franja horaria de las empresas de reparto son algunos de los elementos que hacen que la entrega sea de tanta dificultad.

Pero además del tráfico, los accidentes, las calles peatonales o la falta de espacio para estacionar se le tiene que sumar los 4 factores que determinan al comprador de ecommerce español:

  • Quiere recibir su paquete/pedido en casa, no en otro sitio
  • Quiere recibirlo relativamente rápido (24 horas)
  • Quiere saber donde se encuentra su paquete
  • No quiere pagar por el envío

La última milla ya es historia, el problema es la última yarda!

Durante los últimos años las empresas de transporte han estado implementando distintas posibles soluciones para que la carga que supone la última milla sea menor en sus cuentas de resultados. Hemos pasado de que el 35% de los envíos de ecommerce no fueran entregados en primer intento no hace tantos años a unas cifras sobre el 15%-18%.

La tendencia del sector del transporte esta siendo aportar «soluciones» para poder encajar la gestión de los envíos ecommerce dentro de sus procesos operativos. Hemos asistido a la llegada de asistentes tecnológicos aplicados a la distribución (planificadores de rutas etc), taquillas inteligentes y puntos de conveniencia, sistemas de comunicación e información online y ontime etc. Y pese a todo, sigue siendo todavía un problema, ¿por qué?

Sigue siendo un problema porque se han puesto soluciones operacionales orientadas desde el foco del transporte y no del cliente, del que tiene que recibir el envío. Por eso el transporte empequeñece la última milla, han dispuesto de mas hubs urbanos o instalaciones que hacen que el punto último de donde sale el paquete y la dirección de entrega cada vez sea menor. Hemos puesto la mercancía cada vez mas cerca de casa del cliente, solo nos queda la «última yarda», pero seguimos teniendo el mismo problema.

El gran problema de la última yarda es una combinación de dos factores:

  • Problemas de movilidad: tráfico, atascos, calles peatonales, escasez de sitios de descarga, cascos antiguos de difícil acceso… La realidad es que se se cambian los tipos de vehículos, diésel por eléctricos, pero la realidad es que una furgoneta es una furgoneta. Si no se elimina el vehículo de la ecuación de última yarda, los problemas de acceso continuaran siendo los mismos además de mantener el problema medio ambiental
  • El proceso requiere ser completado en un corto espacio de tiempo, la entrega en 24 horas ya es un estandar aceptado. Para reducir los problemas de las entregas se tienen que cerrar las ventanas horarias a fin de cumplir con los compromisos de tiempo y entrega prometidos al cliente.

Conclusiones

Bienvenidos a la «nueva realidad», la última milla ya es historia, el foco ahora esta en la última yarda, en el último punto de entrega y ahora si que si se tiene que tener en cuenta al cliente. El destinatario debe de poder elegir con la libertad suficiente, ese será el momento donde el porcentaje de entregas no realizadas en primer intento se reducirán de forma considerable. Y todo eso además debe de ser en un modo sostenible, y el tráfico aun siendo en vehículo eléctrico no parece el mejor medio.

Veremos si salen a la palestra nuevas soluciones y opciones, veremos.

Artículo propiedad de Carlos Zubialde

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