Uno de los aspectos más importantes a la hora de contratar un servicio de transporte, y al que no se le suele ofrecer la necesaria atención, es la forma y la cuantía de la indemnización por los daños que se pueden ocasionar a las mercancías durante su transporte, la “cobertura del seguro” o el seguro del transporte si hablamos de forma más coloquial.

Legalmente, toda empresa que realice servicios de transporte debe de ofrecer esa cobertura al cliente. Existen unas coberturas mínimas de seguro del transporte que están recogidos tanto en la LCTTM (antigua LOTT), si es un transporte nacional, como en el Convenio CMR, si es un transporte terrestre internacional. Además, adicionalmente, si así se determina en el contrato de transporte, se pueden indemnizar los daños a las mercancías por una cuantía superior a la marcada en la LCTTM.

De forma genérica, en la LCTTM (Ley de Contrato de Transporte Terrestre de Mercancías) se indica claramente la responsabilidad de la empresa de transporte, y que los posibles daños a la mercancía se desplazan por la cadena de transporte, si esta es subcontratada, hasta llegar a la parte responsable que muchas veces es el transportista efectivo de la mercancía, y que habitualmente es un transportista autónomo.

Esto es debido a la gran atomización del sector de transporte, donde un servicio es subcontratado en cadena varias veces, incluso entre transportistas autónomos. Esta práctica es muy habitual en los servicios FTL (full truck load o carga completa) internacionales, entrando además en juego figuras de transportistas no residentes en el país donde se realiza el servicio de transporte.

Es por eso que toda empresa de transporte y transportista autónomo debe de asegurar las coberturas que garanticen el estado de la carga que transporta. Como hemos dicho, sea cual sea el tamaño de la empresa que desarrolle la actividad de transporte, deberá contar con los seguros que respondan por el propietario de la mercancía ante posibles daños que pudiera sufrir la mercancía de sus clientes durante todo el ciclo del transporte (carga, transporte y descarga).

No olvidemos que el responsable de la mercancía durante el transporte es la empresa de transporte contratada para ello, teniendo muy en cuenta la cadena de responsabilidad de la misma. El control de esta cadena es muy importante, ya que en el caso de sufrir un siniestro, la forma de garantizar la correcta indemnización al cliente será imputar las responsabilidades del siniestro de forma adecuada a lo sucedido durante el transporte.

Cualquier reposición o reparación que fuera necesario acometer por los desperfectos sufridos por la mercancía en el transporte, son costes que tendría que asumir la empresa o el transportista propietarios del camión, por ello es muy importante, para las empresas cargadoras, tener un control sobre la flota de transportistas autónomos que trabajan para ellas, tanto de forma continuada como de forma puntual.

Para poder tener ese control e imputar, en caso de siniestro, las responsabilidades de forma correcta es implantar un Programa de Homologación de Seguros de Autónomos.

Pero, ¿Qué es un Programa de Homologación de Seguros de Autónomos?

Algunos pueden llegar a confundir un Programa de Homologación de Seguros de Autónomos con una correduría de seguros de transporte e, incluso, con un seguro de transporte. En realidad es una metodología focalizada sobre todo en empresas de Transporte y Logística, consistiendo en la implantación de un Programa de Seguros para todo el colectivo de transportistas autónomos que son subcontratados para hacer los transportes efectivos.

Con el diseño de este programa se permite asegurar los daños que se puedan producir durante todo el ciclo del transporte a las mercancías, garantizando por un lado la suficiente cobertura y realizando una adecuada imputación de responsabilidades dentro de los que han intervenido en el siniestro de la mercancía.

Otro aspecto muy importante del Programa de Homologación de Seguros de Autónomos es que se establecen de antemano los protocolos a seguir en caso de siniestro, de forma que las tramitaciones son más sencillas y rápidas.

Sorprende todavía como muchas empresas, flotas y transportistas autónomos no cubren correctamente sus responsabilidades ante posibles siniestros. Podemos resumir con el refrán que es esto, “es mejor prevenir que lamentar”.

Artículo propiedad de Carlos Zubialde

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