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Red propia o Franquicia: El Coronavirus sentencia

Como se suele decir para los nuevos problemas no podemos aplicar viejas recetas, y la crisis producida por el Covid-19 esta produciendo un cambio completo en los ciclos económicos. Estos cambios sumado al confinamiento en muchos países tienen una incidencia sobre el transporte, sus operativas y sus medios.

Cualquier tipo de transporte esta experimentando cambios constantes, no diarios sino incluso en pocas horas. Las empresas de transporte y las de logística han tenido que adaptar sus estructuras primero para poder garantizar la cadena de suministro de productos básicos y esenciales. Una vez pasada esa fase, las empresas se ven sumergidas en una «nueva realidad», durisima realidad con datos económicos antes nunca vistos.

Y esto esta pasando factura a las estructuras de las empresas de transporte, sean de tipo de transporte que sean.

La fortaleza de la red propia en paquetería

En España existen distintos tipos de empresas de transporte urgente; tenemos que distinguir por un lado las empresas de transporte con red propia tales como Seur o Cronoexpress de otras que son redes de franquicia como Mrw, GLSCTT Express (antigua Tourline express) o Envialia.

La diferencia es importante , en los modelos de franquicia se busca una mayor presencia final mediante una red compuesta por franquiciados (empresas independientes que representan a la marca mediante un contrato) que se encargan de realizar la entrega en un distrito de códigos postales asignados. Es un modelo de mayor presencia final.

En el modelo de red propia como el de Seur o Cronoexpress podemos encontrar sobre 60 centros logísticos de distribución en España mientras que solo MRW ya tiene una red de mas de 400 agencias en régimen de franquicia. Todas las delegaciones de las empresas de red propia pertenecen a la misma empresa, todos los trabajadores, repartidores etc tienen contrato con la matriz.

Las redes de franquicia quieren mayor presencia y las segundas tienen problemas para mantener su red de cercanía, pero el coronavirus a terminado por cambiar el foco primordial.

Con el confinamiento se han producido 2 situaciones inéditas:

  • No había personas en las calles
  • Un aumento brutal de las compras de ecommerce

La situación elimina de un plumazo una de las banderas de las redes de franquicia, la de la cercanía al cliente. Ahora el cliente no desea saber de donde viene su pedido o donde esta situada la oficina, solo quiere recibir su paquete.

El ecommere, dolor de cabeza para la franquicia

Por otro lado el gran volumen de pedidos de ecommerce es un autentico dolor de cabeza para las redes de franquicia. El gran volumen de envíos de ecommerce para repartir viene a sumar otro problema mas a la franquicia como es la nula generación de envíos.

Tenemos que volver a recordar que los franquiciados son empresas independientes unidas a la marca por contrato. Podemos decir siendo muy muy optimistas que la delegación (franquicia) «empatan» haciendo la distribución de envíos de ecommerce. Esto quiere decir que lo que las matrices les pagan por hacer la distribución de esos paquetes, les da justo justo para pagar a los mensajeros. Claro que si sumamos los costes administrativos, podemos decir que una franquicia que recibe un paquete de ecommerce para repartir, en ese mismo momento esta perdiendo dinero.

Este es un «juego» que se acepta por parte del franquiciado, ya que por otro lado el puede generar (tener clientes), e intentar ganar son los envíos que sus clientes producen. El problema actual es que esos clientes están cerrados, no hay generación de envíos. Si no tenemos envíos para generar y por otro lado recibimos muchos envíos de ecommerce (hay redes que llevan una producción sostenida de un black friday pero extendido en 3 semanas), la situación es por lo menos «crítica». Algunas franquicias de distintas redes han tenido que plantear soluciones como ERTEs, de forma que ahora la gestión de esa zona de distribución es una «patata caliente» para la central franquiciadora.

Redes propias: faltan recursos

Las empresas cuyas redes de reparto son propias afrontan otro tipo de problema, distinto al de las redes en sistema de franquicia. Su principal desventaja era la cercanía, cuestión que queda superada en esta «nueva realidad». Entonces, ¿que problemas tienen?

El problema de este tipo de redes es la dimensión, sus gestores intentan dimensionar las redes en función de la demanda que tienen. Al ser una red propia, las zonas de mayor generación de negocio soportan el extra coste de la distribución en zonas deficitarias. Esto hace que las cifras de negocio sean controladas de forma muy estricta, tanto que hay veces donde prefieren dejar de dar un punto mas de servicio si con ello consiguen un ahorro.

Con la entrada de miles y miles de envíos de ecommerce, estas redes también se han visto saturadas. Su mayor problema esta siendo encontrar fuerza de reparto, y que además esta sea profesional y de calidad. Mientras están tensionando a su red de repartidores, que han tenido que cambiar también su forma de trabajo. Al no tener tantos envíos B2B por el cierre de la industria, están poniendo todo su foco en el B2C como es el ecommerce.

Conclusión

No es cuestión de decir cual de los 2 modelos es mejor, ni tampoco cual es el mas idóneo y adecuado. El sistema de franquicia en las redes de transporte esta ya muy dañado desde la anterior crisis del 2008; todo se sustentaba en la generación de envíos propios y la anterior crisis hizo desaparecer los llamados servicios «premium» (entregas antes de las 08:30, antes de las 10:00 etc). Al desaparecer esos servicios y la llegada del ecommerce, hacia que la situación fuera de máxima alerta.

Y por otro lado las redes propias tenían la desventaja de la cercanía y también digamos un cierto sistema «funcionarial». Y como no, el control de gasto interno que muchas veces prevalece por encima de la calidad del servicio, una visión de «macro» como empresa cuando la franquicia lo hace en «micro», aunque para la propia franquicia sea una visión «macro».

Con los países confinados el crecimiento del B2C (ecommerce) es de un 100% mientras la caía del B2B es del 70%. Nos tenemos que preguntar si esta situación cambiará o llega para quedarse. Si se queda la rentabilidad de las empresas de courier pueden bajar de una forma muy importante

Los nuevos tiempos parecen acelerar las debilidades de ambos sistemas, ¿cual de ellos será el ganador en esta carrera?

Artículo propiedad de Carlos Zubialde

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